jueves, 24 de septiembre de 2015
BUENOS DÍAS DESDE ARCOS DE LA FRONTERA A TODO EL MUNDO
Durante las Olimpiadas de
Verano de 1984, un joven corredor estadounidense de larga distancia, Derrick
Redmond, corría al frente de su grupo muy dispuesto a ganar la carrera.
Súbitamente, en la vuelta final, se le paralizó un tendón de la pierna. Cayó al piso en agonía y sus compañeros lo esquivaron mientras lo pasaban.
Sus padres y amigos dejaron escapar un gemido colectivo, al igual que millones de estadounidenses que estaban observándolo vía satélite.
Entonces, con gran dolor, Derrick se levantó de la pista y comenzó a saltar sobre su pierna en dirección a la línea de llegada. Los últimos rezagados lo pasaron. La gente de los costados de la pista que temían por su salud le gritaban que se acostase. Sin embargo, Derrick siguió saltando. Mucho después de terminada la carrera, Derrick seguía saltando.
Derrick necesitaba recorrer todavía cerca de noventa metros cuando una figura saltó de las tribunas y comenzó a saltar por encima de las personas, sillas y de la valla de contención. Era Jim, su padre.
Corriendo hasta donde se encontraba su hijo, pasó un brazo por los hombros y juntos, en parte a saltos y en parte corriendo hicieron el resto del camino.
Derrick no consiguió una medalla de oro ese día, pero todos los que lo vieron a él y a su padre lo sabían... Derrick y Jim Redmond tenían corazones de oro.
El honor espera a aquellos que terminan la carrera.
Una vez que empiece una tarea, nunca la deje hasta terminarla. Ya sea trabajo grande o pequeño, bien hecho o no.
Súbitamente, en la vuelta final, se le paralizó un tendón de la pierna. Cayó al piso en agonía y sus compañeros lo esquivaron mientras lo pasaban.
Sus padres y amigos dejaron escapar un gemido colectivo, al igual que millones de estadounidenses que estaban observándolo vía satélite.
Entonces, con gran dolor, Derrick se levantó de la pista y comenzó a saltar sobre su pierna en dirección a la línea de llegada. Los últimos rezagados lo pasaron. La gente de los costados de la pista que temían por su salud le gritaban que se acostase. Sin embargo, Derrick siguió saltando. Mucho después de terminada la carrera, Derrick seguía saltando.
Derrick necesitaba recorrer todavía cerca de noventa metros cuando una figura saltó de las tribunas y comenzó a saltar por encima de las personas, sillas y de la valla de contención. Era Jim, su padre.
Corriendo hasta donde se encontraba su hijo, pasó un brazo por los hombros y juntos, en parte a saltos y en parte corriendo hicieron el resto del camino.
Derrick no consiguió una medalla de oro ese día, pero todos los que lo vieron a él y a su padre lo sabían... Derrick y Jim Redmond tenían corazones de oro.
El honor espera a aquellos que terminan la carrera.
Una vez que empiece una tarea, nunca la deje hasta terminarla. Ya sea trabajo grande o pequeño, bien hecho o no.
miércoles, 23 de septiembre de 2015
HOY COCINA ... CURRO DE LA VIUDA
BERENJENAS
RELLENAS DE CALABAZA CUBIERTAS DE ACELGAS GRATINÁ
Ingredientes para 4
personas:
4
berenjenas a ser posible mediana
200
gr. de calabaza
¼
cebolla
Un
poco de harina
Leche
entera o nata
Un
huevo
4
hojas de acelgas
3
nueces de mantequilla
Sal
y pimienta
Modo de hacerlo:
Cortamos
las berenjenas a lo largo, le hacemos varios cortes en la pulpa sin llegar a la
piel, valiéndonos de una cucharita vaciamos con cuidado la pulpa de las
berenjenas y la apartamos ya que luego la utilizaremos. La piel de las
berenjenas la salpimentamos por dentro.
Seguidamente
utilizaremos la piel de las berenjenas como molde para recortar las hojas de
las acelgas, ya que luego las utilizaremos como tapadera.
A
continuación en un cazo con las tres nueces de mantequilla dejamos cocer a
fuego lento con un poco de sal, la calabaza que habremos cortado a trozos, la
pulpa de las berenjenas, la cebolla y el resto de las acelgas. Dejamos secar,
incorporamos un poco de leche y espolvoreamos con harina, la masa deberá quedar como la masa de
las croquetas.
En
una freidora o bien sartén freímos la piel de las berenjenas solo unos minutos
y colocamos sobre papel absorbente.
En
otro cazo con agua introducimos las hojas de acelgas, dejamos unos dos minutos
y sacamos. Dejamos reposar en un plato bien extendida.
El
paso siguiente será rellenar las berenjenas, las dejarnos a raso y tapamos con
la hoja de acelgas, la redondeamos bien y pintamos con huevo, introducimos unos
10 -15 minutos al horno a 120º y listo para comer.
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