FARMACIAS DE GUARDIA EN LA PROVINCIA DE CÁDÍZ

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CALENDARIO

jueves, 23 de noviembre de 2023

ENTREVISTA A MANUEL TÉLLEZ GARCÍA

 










ENTRE LA REALIDAD, EL SUEÑO Y LA RADIO MANOLO TÉLLEZ

 

Era un niño que soñaba con dedicarse al mundo de las ondas, que retransmitía los partidos de fútbol de sus amigos metiendo la cabeza en un cubo. Ahora, el apasionado exdirector de la emisora municipal Radio Arcos, cuatro años después de su jubilación, sigue informando y retratando a toda la sierra a través de sus redes sociales. Natural de Arcos de la Frontera, Cádiz, y fiel defensor del periodismo local: Manuel Téllez García.

Son las 11:30 de la mañana de un sábado de octubre, un día soleado y algo caluroso para esta época del año. Ahí está Manolo Téllez, un hombre grande, de pelo canoso y semblante risueño, con las vistas de la peña vieja de su querido Arcos de la Frontera de fondo, donde ha vivido toda su vida. Dice que no sabe qué habría hecho si no se hubiera podido dedicar a la radio, que ha sido su sueño desde pequeño. “Si yo no hago radio, si yo no tengo redes sociales, ¿qué hago en la vida?”. Aunque ya no se dedica a la radio, sigue informando de todo lo relacionado con su pueblo y alrededores a través de sus redes sociales, sumando más de 30 mil seguidores. Ha sido director de Radio Arcos, una de las emisoras más longevas de la provincia, durante cuarenta años. “No es cansado, si te gusta. Si no me gustara… A mí no me gusta el queso y solo con el olor…”, reconoce entre risas.

No ha tenido una vida fácil Manolo Téllez. Su madre tuvo que irse a trabajar sirviendo a una casa cuando él apenas tenía dos años de edad. Se crio en el campo con su abuela y su tía. “Tengo padre, pero mi padre no me miró. Soy hijo de madre soltera”. El rostro se le endurece al recordar todo lo que tuvo que sufrir su madre. “Cincuenta años trabajando y le dan una bolsita con dos vestidos y una cartilla del banco con trescientos euros. Ese fue el capital que hizo mi madre”. Pero tampoco olvida, con una sonrisa triste, el orgullo que sentía ella cada vez que le hablaban de su hijo, ya entonces conocido en todo Arcos. “Y ese orgullo se lo llevó cuando se murió”.

Antes de pensar siquiera en montar una radio, quería abrir una tienda de discos. “Fíjate el hambre que hubiese pasado”. Trabajó de vigilante, de vendedor, recogiendo cajas y de camarero, donde asegura que aprendió mucho. “No me disgustaba a mí el trabajo de camarero, por el contacto con la gente”. Decidió montar la radio con un amigo suyo, Antonio Barea, ahora jubilado también, del que afirma que “ha sido de las mejores voces que ha tenido la radio en Arcos”. Según palabras de Antonio, Manolo le “contagió ese amor por la radio” y comenzaron a “luchar juntos para lograr ese sueño”. Y es que Manolo es así, con solo hablar unos minutos con él, te contagia de ese entusiasmo tan suyo, tan joven, de querer comerse el mundo, que parece que no ha pasado el tiempo desde aquellos años ochenta, cuando Radio Arcos daba sus primeros pasos. “Los primeros años fueron los mejores”, asegura, aunque por otro lado fueron “muy duros”. “No había forma de sacar dinero. Hoy cualquier persona tiene un dineral en una tarjeta, pero entonces nada. Entonces no había nada, es que no había nada. Pero había ganas”, y vuelve a aparecer ese brillo en sus ojos, reviviendo esos momentos que marcarían su vida para siempre.

“Nosotros empezamos como una emisora pirata, ilegal”. Fueron muchas las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse para conseguir abrir Radio Arcos, no solo económicas, llegando a tener que pedir un préstamo en la caja de ahorros de Jerez, de cuya experiencia Manolo guarda un buen recuerdo del hombre que los atendió: “Este hombre nos ayudó en ese momento. Fue muy bonito”. También hubo un tiempo en el que les cerraron la radio. “Nos la cerraron. Y cuando nos cierran, el pueblo sale a una manifestación. Un apoyo grandísimo. Hoy igual…”. El mundo de la radio ha cambiado, es evidente. Antes era mucho más complicado dedicarse a la comunicación, “hoy con Internet lo enchufas y ya está”. Al pensar en el futuro que le espera a la radio, Manolo suspira y dice: “El futuro lo veo muy difícil”. “Radios no quedan tantas. Quedarán las grandes, y estarán ya muy metidas en Internet”. Aunque, por otro lado, se muestra optimista, sosteniendo firmemente que “nunca va a morir la radio”, pero que “se tiene que poner al día con lo que va”.

Eso es lo que hizo él, modernizarse. “Cuando empiezan a surgir las redes sociales, pues yo dije: no me puedo quedar estancado”. Y si unimos su trabajo en radio, su afición a la fotografía y el auge de Internet y la Social Media, el resultado es un éxito asegurado. “Desde chico siempre me gustaron las fotos. Y entonces me metí en las redes sociales para hacer fotos y poder expresar. Para mí, buenísimo. ¿Qué es lo que pasa? Que cuando me voy metiendo, voy cogiendo seguidores y me sirve de promoción para la radio, y pues sigo”. Le podemos encontrar todos los días informando sobre la actualidad del pueblo, sobre qué farmacia está de guardia, haciendo entrevistas a los arcenses o subiendo fotografías de su propia cosecha. Tiene cuentas muy activas en Facebook, en X (antiguamente Twitter), en Instagram e incluso un blog: Nostalgia bajo la luna. “Sigo. Hombre, no con el ritmo de antes, pero sigo”.

Podría llegarse a decir que Manolo Téllez es algo así como La Voz de Arcos, aunque al escuchar este término se le escapa una risilla tímida, algo avergonzado por el atrevimiento de pensar siquiera que él es alguien tan importante. “Yo soy humilde, yo no… Otros se creen que son las voces de donde sea, que han llegado y que lo han descubierto todo. Y no. Es el pueblo el que te tiene que descubrir a ti. Pero eso hay que hacerlo por estar todos los días cercano”. Quizá por eso, por esa cercanía que transmite siempre, la gente a la hora de informarse lo elige a él. Porque no importa cuántos medios nos den noticas sobre Arcos, los arcenses, incluso los que se encuentran lejos de su hogar, siempre acudirán a Manolo Téllez. “El periodismo nunca puede abandonar a la gente, al pueblo, al comercio, al hombre mayor… Eso nunca. Porque ahí está la fuerza”.

Pero el periodismo que nos encontramos hoy es muy distinto a como era antes. Vivimos en un mundo tremenda y absolutamente globalizado, donde se llega incluso a priorizar noticias de la otra punta del mundo antes que las noticias de tu propio pueblo o ciudad. “Con lo bonito que es. Un día puedes ir a decir cómo suenan las campanas de la iglesia de Santa María, otro día puedes ir a entrevistar a la gente de los comercios…”. El periodismo local se está perdiendo. “Para que Arcos salga en Diario de Cádiz, Diario de Sevilla o cualquier otro, tiene que pasar algo como lo que pasó hace unos días, que se cayó un trozo de peña, porque si no, no lo sacan”, critica disgustado.

“Las cosas malas venden mucho. El otro día, cuando se cayó el trozo de peña, yo tenía la noticia antes que todo el mundo. Pero no la subí porque era alarmante. Pero, claro, la alarma vende. Aquí no viene un medio de comunicación para nada y resulta que, para eso, vienen todos los medios. Y es que es así. Es una pena que el periodismo esté así”. Manolo, durante todos estos años de experiencia en el mundillo, ha visto la evolución, o puede que involución, del periodismo. El mundo, las personas, quieren entretenerse, no quieren andar preocupándose por los millones de catástrofes que ocurren casi a diario: guerras, paro, enfermedades… Prefieren enterarse de qué famoso está con cuál o de qué look que llevaba aquella influencer en tal evento. Quizá por eso Manolo opina que “ya hoy en día el periodismo que se hace es un periodismo ligero; ya no se ahonda”. El dinero, por otro lado, es crucial para la subsistencia de los medios, y a veces caen en esta trampa para conseguir vender algo más. “Si ganas dinero ya pierdes libertad”. El problema es, precisamente, que “para todo hace falta mucho dinero”. “Es un negocio todo. Claro, trabajar por amor al arte no se debe trabajar, pero…”.

El ex-director de Radio Arcos sabe bien lo que es esto. “Estás en una radio municipal, una radio que tú dices: cualquier día esto se cierra”. “Se aguanta porque lo paga el ayuntamiento y viven siempre asustados. Porque es muy difícil mantenerse”. Es una de las razones por las que decidió prejubilarse: “Quizá me he ido muy joven. Todavía podría haber seguido más, pero ya estaba quemado. Hacía el trabajo y ese trabajo no se valoraba. Ha sido difícil”. “Hay gente que es floja y no quiere trabajar, quiere coger dinero. Y no están apasionados tampoco. En esta profesión tú tienes que estar apasionado. Te tiene que gustar”. Sin embargo, Manuel Téllez García es un hombre positivo y, como si de una fábula para niños se tratara, nos deja una moraleja final: “Florece en tu propia maceta y olvídate de los tiestos que hay al lado”.

“Tienes que ir positivo a todos los sitios. Si llevas positividad en tu persona, lo vas a conseguir. Te vas a encontrar a gente de toda clase: gente simpática, gente alegre, que te va a ayudar… Es como cuando vas a una tienda, que hay alguien que te atiende maravillosamente y otra persona que tú le notas como que tiene malaje”. En definitiva, hay que saber adaptarse a las personas. “Tienes que ser tú, y decir: lo voy a hacer bien”. Ese es su mantra, con el que ha logrado realizar más de 500 entrevistas a lo largo de toda su carrera radiofónica. “Al principio me costaba mucho trabajo. Pero con las ganas…”. Entre ellas encontramos tanto a distintas personalidades de Arcos como a personajes conocidos en todo el ámbito español: Felipe González, José María Aznar, Camarón de la Isla… “Hay una entrevista muy buena que hice en la radio a Manolo Sanlúcar, el guitarrista. Me acuerdo que tardó en llegar y cuando lo hizo se sentó, puso un Coca-Cola en la mesa y me dijo: “Manuel, pregúntame todo lo que quieras”. Y me dio una paz, una confianza”. Otra entrevista que recuerda con mucho cariño fue la que le hizo a Rocío Jurado: “Me tuve que tirar toda la tarde para grabarla, porque estaba haciendo la película La Lola se va a los puertos y no había forma de poder entrar en ella para una entrevista. Entonces me acordé de que Antonio Murciano, abogado de Arcos, tenía mucha amistad con ella, porque le escribía letras. Y entonces le dije: “Don Antonio, ¿no me puede dejar una tarjeta suya? Porque voy a entrevistar a Rocío Jurado”. Él me escribió en la tarjeta: “Amador, atiende a este amigo”. Amador era el mánager de Rocío. Le dejé la tarjeta a Amador y él me dijo: “Sí, vas a hacer la entrevista”. Entonces pasé a una habitación con ella y me dijo: “Tú te mereces un premio porque eres el periodista que más insiste”. Y estuvo hablando un poquito conmigo de su vida y de sus cosas”.

        Aunque no se moja a la hora de escoger un favorito. “Yo pienso que cuando tú tienes hijos, son todos buenos”, bromea. “Bueno, es que hay tantas… Han sido todas buenas”. “Yo tengo ahora mismo gente para entrevistar… Todos los días si quisiera. Es muy difícil que tú a una persona le digas de hacerle una entrevista y que te diga que no. Porque además se siente bien. Me decía el otro día una muchacha de una tienda de moda infantil a la que entrevisté: “qué bien me sentí con la entrevista”. El día que se la hice estaba un poco nerviosa, pero procura uno llevarle tranquilidad”. Desde luego, eso es lo que transmite: calma. La serenidad hecha persona, con su voz pausada y suave. Como el ambiente que creó en su programa de entrevistas en Radio Arcos, Nostalgia bajo la luna, el mismo nombre que ahora mantiene su blog. “Así con velas, oscuro, y el invitado allí… Al estilo El Loco de la Colina, pero con menos medios. Te metes en el personaje, con tus auriculares y la musiquita… Maravilloso”.

“Pero que esto se va a acabar también algún día. Por ley de vida yo me tengo que hacer más mayor, ¿no?”, se lamenta Manolo. Apenado porque sus entrevistas más antiguas no queden registradas en la red, al alcance de todos, porque “el pasado es sabiduría”, dice. “Pero vamos, yo soy feliz. He sido feliz”.

“Ahora cogeré la cámara y daré una vueltecita por ahí a ver si veo dónde ha caído el trozo de peña, que yo no le he hecho fotos todavía. Pero vamos, ya ha venido todo el mundo”. Pero eso no importa, porque la foto que le llegará a la gente será la de él, la de Manolo Téllez. Y ahí seguirá él, con su cámara y una sonrisa eterna dibujada en sus labios.

 

Muchas gracias a Celia Collantes Delgado, que estudia periodismo en la facultad de comunicación de la Universidad de Sevilla por esta gran entrevista que me hizo hace unos días para su trabajo en la Universidad

Manuel Téllez García

 

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