FARMACIAS DE GUARDIA EN LA PROVINCIA DE CÁDÍZ

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CALENDARIO

sábado, 29 de octubre de 2011

SI FUERA...... MANUEL JESÚS CALVO GAMAZA


NOMBRE Y APELLIDOS: Manuel Jesús Calvo Gamaza

PROFESIÓN: Desempleado

CIUDAD: Arcos de la Fra

PROVINCIA: Cádiz


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¿SI FUERA UNA FRUTA? Plátano.

¿SI FUERA UN COLOR? Negro.

¿SI FUERA UN ANIMAL? Águila Real.

¿SI FUERA UNA PRENDA? Zapatillas deportivas.

¿SI FUERA UNA JOYA? Diamante.

¿SI FUERA UN OBJETO? Una cámara de fotos.

¿SI FUERA UN COCHE? Un 4x4.

¿SI FUERA UN CARRERA PROFESIONAL? Magisterio por Educación Física.

¿SI FUERA UN ÁRBOL? Naranjo.

¿SI FUERA UN HELADO? Chocolate con brownie.

¿SI FUERA UN PLANETA? La Tierra.

¿SI FUERA UNA PERSONA? Yo.

¿SI FUERA UN INSECTO? Libélula.

¿SI FUERA UN MEDIO DE TRANSPORTE? El coche.

¿SI FUERA UNA CANCIÓN? Cualquiera de Juan Carlos Aragón.

¿SI FUERA UNA PELÍCULA? Blade.

¿SI FUERA UNA ESTACIÓN DEL AÑO? Verano.

¿SI FUERA UNA FLOR? Una Rosa.

¿SI FUERA UN OFICIO? Maestro de Educación. Física.

¿SI FUERA UN DIBUJO ANIMADO? Los Caballeros del Zodiaco.

¿SI FUERA UN NOMBRE? Manuel Jesús.

¿SI FUERA UN RECUERDO? Hay varios....Cuando conocí a mi novia y el día que nacieron mi sobrino y sobrina.

¿SI FUERA UN REGALO? Un ramo de flores.

¿SI FUERA UNA CIUDAD? Cádiz.

¿SI FUERA UN SENTIDO? La vista.

¿SI FUERA UN JUEGO? El Trivial.

¿SI FUERA UNA HORA? las 07:30.

¿SI FUERA UN INVENTO? La electricidad.

¿SI FUERA UNA PARTE DEL CUERPO? Mis pestañas.

¿SI FUERA UN PAÍS? España.

¿SI FUERA UN SABOR? A chocolate.

¿SI FUERA UN DEPORTE? Futbol.

¿SI FUERA UN OLOR? El olor del chocolate.

¿SI FUERA UNA BANDERA? La de España.

¿SI FUERA UN MONUMENTO? La Estatua de la Libertad.

¿SI FUERA UN MES? Junio.

¿SI FUERA UN PERFUME? Emporio Armani.

¿SI FUERA UN JUGUETE DE LA NIÑEZ? Playmobil.

¿SI FUERA UN TEJIDO? La lana.

¿SI FUERA UNA PALABRA? Libertad.

¿SI FUERA UN NÚMERO? 3.

¿SI FUERA UNA COLECCIÓN DE ALGO? De coches en miniatura.

¿SI FUERA UN POLÍTICO O POLÍTICA? Ninguno, ya que todos prometen y cuando tienen el poder ninguno cumplen.

¿SI FUERA UNA FOTO DEL RECUERDO? Cuando era pequeñito sentado en una silla.

¿SI FUERA UNA FIESTA? Carnavales.

¿SI FUERA UN SUEÑO? Que se terminara esta crisis y que la gente tuviera su trabajo.

¿SI FUERA UN TORERO? El rejoneador Fermín Bohórquez.

¿SI FUERA DIOS QUE MILAGRO HARÍA? Quitaría la pobreza y el hambre.

¿SI FUERA UNA FRASE CELEBRE O REFRÁN? Yo solo sé que no sé nada.

PUEDE SALUDAR A SUS AMIGOS. Pues un saludo a esos amigos que siempre han estado ahí.

¿QUE LE HA PARECIDO EL CUESTIONARIO? Me ha gustado mucho, ya que es una forma para conocer a una persona de forma breve y sencilla.


TEMA MUSICAL DEDICADO A TODOS LOS AMIGOS DE MANUEL JESÚS CALVO GAMAZA

NUEVO DÍA

Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, entablándose la siguiente disputa:
¿De qué utilidad eres tú? Dijo el alfiler a la aguja; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza?
-Y a ti respondió la aguja con tono agudo, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo? ¿Y de qué te sirve un ojo si siempre tienes algo en él?
- Pues yo, con algo en mi ojo puedo hacer mucho más que tú.Sí; pero tu vida será muy corta pues depende de tu hilo.
Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echo con la aguja en la cesta y se fue.
Con que aquí estamos de nuevo se dijeron, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir. ¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego... echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos

EL POETA Y LA POESÍA MIGUEL DE UNAMUNO

MADRE, LLÉVAME A LA CAMA

Madre, llévame a la cama.
Madre, llévame a la cama,
que no me tengo de pie.
Ven, hijo, Dios te bendiga
y no te dejes caer.

No te vayas de mi lado,
cántame el cantar aquél.
Me lo cantaba mi madre;
de mocita lo olvidé,
cuando te apreté a mis pechos
contigo lo recordé.

¿Qué dice el cantar, mi madre,
qué dice el cantar aquél?
No dice, hijo mío, reza,
reza palabras de miel;
reza palabras de ensueño
que nada dicen sin él.

¿Estás aquí, madre mía?
porque no te logro ver....
Estoy aquí, con tu sueño;
duerme, hijo mío, con fe.

DEPORTE EN LA CALLE PLAZA DEL CABILDO EN ARCOS DE LA FRONTERA

MANUEL TÉLLEZ GARCÍA

FOTOS EN PORTADAS DEL DÍA DE HOY


















MEDITACIÓN DIARIA

Alabanzas a La Santísima Virgen
Meditaciones de las letanías del Rosario. Rezarlas con devoción es como ir llenando un cántaro, el de nuestro corazón, de más amor, alegría y admiración.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net



Rosa mística
Esta letanía la comprenden quienes aman las flores y son capaces de extasiarse ante alguna de ellas. Pues, bien, María es una flor bellísima, la más bella de todas. ¿Te gustan las flores, una rosa, un clavel...? María es una rosa que no se marchita, perfumada siempre, que nos hace mirarla, quererla como la flor más hermosa. La mejor rosa que ha producido la tierra.
Todas las bellas flores acaban marchitándose, no pueden mantener su encanto sino por un tiempo reducido. María ha florecido en el jardín del cielo y no se marchitará jamás. Por eso produce una ilusión perenne, un éxtasis eterno, una ternura inacabable.

Torre de David
La comparación se refiere a la muralla que rodea y defiende la ciudadela de Jerusalén, la Ciudad Santa. Una torre en la muralla es la parte mas fuerte. Así se quiere comparar a María como un bastión inexpugnable en la Iglesia, la nueva Jerusalén, una fuerza imbatible contra los enemigos de Dios y de nosotros, sobre todo del enemigo eterno de Dios y de los hombres, el Diablo. Contra la Torre de David nada puede el Demonio. Lo sabe desde hace mucho tiempo. Por eso él odia a María con todas sus fuerzas y a los hijos de María. Contra Ella y contra Dios nada puede, pero sí puede contra sus hijos. Ahí se centra su venganza. Se podría decir que ahí está la debilidad de Dios y de la Santísima Virgen. Pero depende de nosotros. Si estamos cerca de María no hay nada que temer. Si nos alejamos de Ella, hay que temer todo, y con razón.
 

Torre de marfil
El marfil es un elemento muy valioso, muy cotizado. Esto pone en serio peligro de extinción a los pobres elefantes que lo producen en sus colmillos. Se quiere significar que María está hecha de material precioso, de virtudes celestiales, de santidad, de pureza.
 

Casa de oro
Nuevamente se habla de un mineral precioso, el rey de los metales, el oro. Si una casa se construye completamente de oro, su valor es incalculable. Queremos decir que María vale más que el oro, vale tanto que no tiene precio en los mercados. Por ninguna criatura ha apostado Dios tanto como por María. La valora tanto que la ha hecho su Madre. Y nos valora tanto que la ha hecho nuestra Madre. Aquí podemos comprender el amor de Dios a nosotros. La casa de oro se llama María de Nazareth y se llama nuestra Madre.
 

Arca de la alianza
El Arca antigua de la Alianza era respetada fuertemente por los judíos, por una razón; encerraba las dos tablas de los mandamientos que Dios había revelado a Moisés. María encerró no las tablas de los mandamientos sino a Dios mismo, el autor de la Antigua y de la Nueva Alianza. De ahí que la veneración hacia Ella se alarga y se eleva casi hasta el infinito.
Rezar las letanías con devoción es como ir llenando un cántaro, el de nuestro corazón, de más amor, alegría y admiración. Al final, el cántaro se ha llenado de todas esas hermosas realidades. ¡Qué diferencia de los que las rezan sin amor, distraídos! Su cántaro se llena de nada.

Puerta del cielo
Si el cielo es la felicidad eterna, el lugar donde reside Dios y donde estamos destinados a vivir felices por toda la eternidad, la puerta de entrada es muy importante. Resulta que la puerta se llama María. Al cielo se entra por María. Quien ama a María, quien le tiene gran devoción, tiene el boleto asegurado y la puerta abierta para entrar.
 
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Ella nos abrirá la puerta de la felicidad eterna; nos dará un abrazo cariñoso. y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Cuanta ilusión me da el pensar en ese momento!
A medida que conocemos a la Virgen, nos vamos enterando de su gran importancia en esta vida y en la otra vida. María nos es completamente necesaria e indispensable. Y los que opinan de otra manera, muy su opinión, que respetamos, pero andan muy equivocados.
Abrir la puerta, y encontrarnos con María Santísima es el comienzo del cielo, su preludio, el inicio del éxtasis eterno que comienza...pero no terminará jamás...

Estrella de la mañana
Lucero que precede a la salida del Sol, de Jesús. Estrella del Mar, que orienta a los que andan perdidos. Me llama mucho la atención la devoción que tienen a la Virgen los marineros de muchos puertos. Ellos saben de tormentas, de difíciles momentos pasados en alta mar. Por eso saben también invocar con todas sus fuerzas a la Estrella del Mar.

Salud de los enfermos
María lleva en sus manos y en su corazón la salud, tan necesaria para vivir en plenitud. Por eso, uno de los momentos en que más se invoca a María por parte de todos sus hijos es en la enfermedad. Uno de los momentos en que más necesitamos invocar a María es en los momentos de dolor. Y cuando más se acerca a sus hijos como buena madre es en esos dolorosos momentos...
Salud de los enfermos del alma. Sabe curar enfermedades del cuerpo, pero sobre todo del alma. Ella sabe otorgar algo tan grande como la salud, la paciencia y el amor en la enfermedad. Como buena Madre está a la cabecera de sus hijos enfermos. Y sobre todo en la hora de la muerte. Todos los buenos cristianos mueren en brazos de su Madre, de María. Y morir así, no es triste, todo lo contrario. Cada uno de nosotros nos preparamos la propia muerte. Si queremos morir en brazos de María, digámoselo.
 

Refugio de los pecadores
Es muy importante que lo sepan todos. El pecador se siente muy solo, terriblemente lejos de Dios y de los hombres. Pero hay un refugio seguro, donde vive una persona muy querida, muy nuestra, tan nuestra que es nuestra Madre. También en el pecado sigue siendo nuestra Madre. Es cuando más la necesitamos, cuando Ella sabe que la necesitamos más. A cuantos ha salvado, incluso en el último instante. No desesperes, mientras exista María.
 
Un recado urgente, un S.O.S. para todos los que han perdido la esperanza: Mientras exista María Santísima, hay remedio para todos los males, hay perdón para todos los pecados. De todos los títulos hermosos que tiene María, este es el más querido y más aprovechado precisamente por ellos, los pecadores.
Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Quien reza frecuentemente el rosario hace esta petición miles de veces y quien hace una petición miles de veces, la consigue. Mira por donde el rezo del rosario tanto tendrá que ver con nuestra salvación eterna.
Todos conocemos aquella bella reflexión :“Yo les cierro la puerta...pero tu Madre les abre la ventana”. Si tienes miedo de Dios, no lo tengas de María. La Virgen María, la Immaculada, la Madre de Dios no tiene repugnancia de besar las llagas purulentas de sus hijos enfermos.

YO MISMA

Yo misma

Hoy, 30 de junio de 2009, aproximadamente a las tres y media de la tarde (creo) No sé qué tan bien hago en escribir… pero, después de estar tanto tiempo en idas y venidas con la carrera que estudio (Profesorado y Licenciatura en educación Especial) que ocupa prácticamente la mayoría de mis días, y me ayuda a evadir la realidad que hace tiempo no he podido hacerle duelo, he tomado esta decisión; no me refiero sólo a amores, a amigos, familia, sino a mí misma.
Hace una semana terminé de cursar, las mañanas y tardes que ocupaba en clases, ahora están vacías… y éste silencio a oscuras me abruma, no sé si me ayuda o trata de hundirme más, lanzándome a un precipicio que no tiene salida. Si me preguntan cómo soy… no puedo responder, pero puedo asegurar que me conozco demasiado a mí misma. Puedo decir que soy torpe en algunas decisiones, que me equivoco al decir que olvidé, cuando aún sigo recordando, que puedo decir “te odio” y en realidad te estoy amando…
Puedo decir: Ay papi déjame de joder, y en realidad te estoy pidiendo, por favor, que no te vayas de mi lado. Puedo decir que no me llevo bien con mi mamá, pero sin embargo la extraño. Puedo decirle a mis hermanas que me dan bronca de que no me tomen en serio y en realidad sólo quiero seguir siendo la menor de las tres. Puedo decir a mis pocos amigos que en realidad no me importa lo que decidan, pero todo el tiempo los estoy cuidando. Puedo ser yo y no serlo al mismo tiempo.
En la vida desde muy chica me tocó golpearme, caerme, volverme a levantar y seguir como si nada hubiese pasado. Humillando el ejemplo que me daba mi papá con su entereza, su plena actitud de sabiduría frente a la vida; mirando sus golpes como derrotas y no como glorias. Más de una vez hice sentir mal a mi mamá, la que durante nueve meses me llevó en su vientre, sin una queja, con la plena alegría de que sería varón y que al nacer niña, igual no dudó en tomarme entre sus brazos como a su pequeña a la que amaba y ama con todo su ser.
Mis hermanas, que se acercaban a mí dándome consejos para no equivocarme, para que a mí no me pasara lo mismo, y yo respondiendo con gritos, diciendo que no quería escuchar, que yo sabía bien lo que tenía que hacer, hasta que me golpeaba contra la pared y ellas acudían en mi auxilio. Crecemos, y ahí caemos en la cuenta de los errores que cometemos… Cuando uno no tiene verdaderos amigos, de esos que están siempre, que aunque sepan que vos supuestamente estás bien te preguntan ¿cómo estás?, es ahí cuando te empezase a sentir sola.
Cuando el silencio ya es oscuridad, y las tardes y noches se vuelven aburridas. Otro sorbo de café, en Río Cuarto hace frío… Ayer fui a una sesión psicológica. Es importante antes de casarse, porque uno empieza a conocer y decidir los motivos de por qué casarse, porque aunque la gran mayoría se casa con el ideal de:
”Me caso porque soy feliz” o “me caso porque nos amamos” detrás de esto hay muchas cosas implícitas. Uno puede tomar la decisión de casarse para olvidar a otra persona (Y es mentira lo de: un clavo saca a otro clavo), casarse por conveniencia, casarse por obligación, casarse por calentura. ¡Múltiples razones!... Y así seguiría hasta diciembre pero tengo muchas otras cosas por hacer.
Como decía… fui a una sesión, allí la terapeuta me hizo recostar sobre un sofá, que parecía una cama. Me hizo ademán de que cediera a recostarme, porque yo estaba tensa sentada en un rincón. Me dijo que me tranquilice, y allí empezó a preguntarme...

- Psicoanalista: Me dijiste que te quieres casar, por lo que no entiendo la razón por la que venís, supongo que debes estar muy feliz.
- Yo: sí, estoy feliz. Pero vengo porque yo quiero estar segura de que me voy a casar para ser feliz.
- Psicoanalista: Se sonrió y me contestó, yo no te puedo asegurar de que toda tu vida vas a ser feliz, las personas tenemos momentos en los que necesitamos estar tristes.
- YO: Lo sé, no pretendo una felicidad plena, pero quiero casarme segura de que en realidad lo voy a hacer porque me siento feliz, porque de verdad estoy enamorada. Porque no quiero sufrir yo y tampoco que alguien sufra. ¿Entiendes lo que te quiero decir?
- Psicoanalista: Sí. ¿Qué es sufrir?
- Yo: la miré con extrañeza y le contenté… Sufrir es sentirse abandonada, sin opciones. Sufrimos cuando perdemos a una persona que queríamos, sufrimos porque vemos tristes a las personas que queremos, sufrimos muchas veces sin saber por qué. No sé Carina, Sufrir es mucho.
- Psicoanalista: y vos... ¿Sufriste alguna vez?
- Yo: Mis ojos se llenaron de lágrimas. Mis brazos que estaban cruzados, ahora no hacían otra cosa que dejar de secar mis lágrimas.
- Psicoanalista: Cuéntame Yani, ¿en qué momentos de tu vida sentiste que sufriste?
- Yo: Ella no sabía todos los momentos difíciles que yo había pasado. Era la tercera vez que nos veíamos. Empecé a contarle como podía, las lágrimas me anudaban la garganta... y así, medio despacio, empecé a sacar todo lo que me dolía y que nunca pude decir, porque me sentía incomprendida por todos.

5 años: El fallecimiento de mi abuela más amada. (A los cinco años prácticamente el psiquismo está constituido, el perder a mi abuela significó una ausencia terrible para mí, la “princesa de la casa” como solía llamarme pasó a convertirse en la pequeña más desvalida por su ausencia, esa princesa comenzó a extrañar sus juegos, sus cantos, sus risas, sus ruleros, sus meriendas, sus vestidos, su sillón azul a rayas…)
10 años: la separación de mis papás, aunque no duró más de dos meses, para mí fue muy terrible. La escuela a la que yo iba era prejuiciosa, quizás pasaban cosas en tu casa que vos no sabías y te las enterabas en el colegio. Cuando eres chica, siempre estás pendiente en caerle bien a los demás. A mí me afectó mucho que mis papás se separaran. Yo no podía verlos desunidos y que papá me fuera a buscar a la casa en donde yo vivía con mamá para llevarme al colegio sin darle un beso a ella, diciéndole “ya vengo petisa” con una sonrisa, o preparándole tortas de chicharrón para su cumpleaños y un ramo de flores.
Yo quería los asados o las pastas de los domingos en familia, yo quería los paseos de los 5 en el auto en el centro de Villegas, o los besos juntos de papá y mamá en mi mejilla. Los retos de papá en la mesa, y que mamá me abriera la cama por las noches dejándome su rico perfume sobre mi almohada, todo en un mismo día. Era chica para entender que a veces todo no se puede…
Era chica para saber que a veces existen motivos que le hacen sufrir mucho a uno y lo alejan de la persona que más quiere.
15 años: Plena adolescencia, adolecer es crecer, es querer lo que se ha ido y pretender aún más de lo que viene. A los 15 años mi cuerpo era otro, yo era otra. Me sentía bien conmigo misma, con mis ganas de ir al colegio, considero que siempre fui buena alumna, con mis ganas de salir los viernes y sábados a Valdéz (un dancing de General Villegas) con mi grupo de amigas: “Las solitarias” (así nos hacíamos llamar) Recuerdo aquellos tiempos lo feliz que era…
Nos encantaba juntarnos con los chicos de Piedritas, un pueblito cercano a Villegas, ir a Piedritas a bailar los viernes con Andrea y volver… A dedo o con los policías que eran amigos de mi papá, o con alguno de los chicos. La pasábamos tan bien todas, Alicia, Magalí, Betina, Verónica, Andrea y yo. Las seis hacíamos un buen grupo, los fines de semana a la tarde nos juntábamos en casa y planeábamos qué íbamos a hacer a la noche.
16 años: (¡Cómo cambiaron las cosas!) Comencé a reducir mi entorno, mi mundo se reducía sólo a una persona. Me enamoré, no voy a negar que nunca estuviera enamorada. Aprendí a amar. Yo sabía que siempre hay que buscar detrás. Y sí… detrás de una PC me empecé a enamorar. Él iba al Cyber Cemento (de La Carlota, Cba) en su bicicleta azul, o la violeta de su hermana. El me llamaba todos los días a las nueve de la noche, yo sonreía y le decía que lo amaba.
Yo comencé a escribirle Cartas, miles de Cartas, y las otras tantas que contándolas creo que son 186. El siempre pensó que yo las había perdido, y en realidad es que siempre las guardé. Yo sé que él fue muy importante en mi vida, también sé que los dos nos lastimamos mucho y aunque yo lo perdoné muchas veces, él siguió con la negación de querer escapar a nuestro amor.
Hicimos juntos el amor por primera vez. Él llegó a su casa, despertó a su hermana y se lo contó. Yo nunca fui demasiado sociable, lo guardé para mí. Uno de los más graves errores que cometí fue no ser sociable, porque el sí lo era, le encantaba estar rodeado de gente. A mí no. Pretendía que yo hiciera sonrisas a quienes les habían dañado, perdonar a alguien que no me había pedido perdón. Sé que con el tiempo todo reflexionamos y esas personas muchas veces deben estar pensando en lo que hicieron para lastimarme.
El no era un santo, pero era mi primer amor, sus sonrisas me llenaban de alegría. Sus cigarrillos en el garaje de su casa me gustaban mucho más, él, sentado en un sillón a rayas azules o rojas me miraba y sonreía, me hacía sentar en su falda, me miraba a los ojos y me decía lo mucho que me amaba, yo lo abrazaba y le pedía que, por favor, no me dejara nunca. Y el se cansaba de decirme: “Te amo gorda, no quiero que te vayas”. Y yo, igual que su abuela, como él solía decirme empezaba a llorar…
Lloraba porque lo amaba, porque no había momento del día en el que no pensara en él. Él era el único capaz de remediar todo el sufrimiento por el que había pasado. Tenía sus cosas… muchas veces me mentía, me pedía perdón y volvía a cometer los mismos errores. Pero a mí no me importaba, yo era la mujer a la que él amaba. Con quien salía a pasear y atendía el negocio de sus padres, era yo a quien le regalaba sus Cartas de amor, y le contaba sus secretos, era yo quien depilaba sus cejas, tendía su cama, dormía con él, quien compartía navidad y año nuevo, las vacaciones, a quien le hacía regalos sin importar el precio.
A quien siempre le decía que se veía hermosa aunque tuviera un granito en la frente. Era quien creía mejor. Era yo con quien compartía las tardes de sol sentados en la vereda o los días de lluvia haciendo el amor. Yo lo era todo para él. Y el para mí era lo mejor, quien estaba siempre conmigo, las boletas caras de teléfono en casa y que papá se cansaba de reprocharme. Él era los paseos en moto en Villegas, las películas con helado en casa, los juegos en mi computadora, los celos permanentes que me hacían amarlo más. Él era mío.
17 años: Todo un gran cambio. Fin de la secundaria, comienzo de la Universidad, una ciudad distinta, una educación distinta, un mundo distinto. Decidir qué quiero ser en un futuro. Qué decisión tan importante. Y allí en ese decidir siempre teniendo en cuenta a las personas que amas. En primer lugar, mi familia, y en segundo, mi novio.
Mi papá me dijo que decida qué me hacía más feliz, y ahí no dudé dos segundos en pensar en mi novio, yo lo único que quería era estar con él. Sabía que si me iba a estudiar a Capital Federal lo iba a perder, y él no tardó en decirme que no soportaría tenerme lejos. Me insistió y terminé en Río Cuarto, a 100 Km de donde él vivía (La Carlota Cba).
Para mí la entrada a la universidad significó un cambio muy importante en mi vida. Separarme de mi familia, llegar a un lugar en donde no conoces a nadie y nadie te conoce a vos. Donde si necesitas algo no hay vecino que te ayude. Donde aprendes a equivocarte más rápido, y a tener coraje en algunas decisiones. De pronto la familia de mi novio comenzó también a ser la mía. Su abuela se convirtió en un ser muy preciado para mí.
Los paseos por la vereda de su casa, tendida de su mano. Las mañanas compartidas escuchando radio o preparando el almuerzo. Los secretos de las dos, sus consejos, sus idas y venidas del baño a la cocina. Recuerdo su pollera negra y su campera de lana color marrón. El frío permanente de su cuerpo, y sus llantos en silencio clamando el sufrimiento de sus hijos.
Añoraba los chistes de mi suegra, ayudarla a limpiar la casa, o depilarle sus amplios bigotes con los que siempre surgía un comentario entre las dos riéndonos. Ir a la peluquería juntas, o los consejos acerca de algunos temas para que su hijo sea mejor. La seriedad de mi suegro, que pocas veces demostraba sentimientos pero que cuando lo hacía se notaba que tenía un gran corazón. Recuerdo lo mal que me sentía cada vez que mi novio me decía que su papá estaba mal de salud, la omnipotencia en no saber cómo ayudarlo.
Extraño los gestos de mi cuñada al abrir la heladera, o en quejarse siempre por alguna razón... Ir de compras con ella, que se pruebe tanta ropa, o que me haga plancharle el pelo.

18 años: Días de semana: Río Cuarto, ESTUDIO. Aunque había semanas que me iba a Carlota. Fines de semana: Carlota (asegurado).
19 años: Nacimiento de mi sobrina. Mi novio se viene a vivir conmigo a Río Cuarto. Parece ser que: el saber que nos tenemos el uno al otro nos hace valorarnos menos. Los golpes se hacen costumbre, las palabras hirientes ahora marcan heridas físicas. Pero mi amor por él, o mi ceguera invisible parece no dejarme apartar de su amor.
Por problemas de salud, él debe regresar a Carlota. Su ausencia comienza a notarse cada día. Aunque nos seguimos viendo cada fin de semana yo noto que la relación ya es distinta. Rumores, siempre Rumores. Verdades concretas e invisibles. Él pretendía encerrarme, apartarme del mundo. No quería que yo chateara (Supuestamente porque nosotros nos habíamos enamorado chateando y el no quería que yo me fije en otra persona).
Estando con él, nunca pude tener amigos varones, y amigas mujeres tampoco, porque para él todas eran “malas personas”. No podía ni ir al mercado de la vuelta de casa. No podía sentarme frente a la computadora. Controlaba insistentemente mi celular.

20 años: Algo se rompió. Y el amor que alguna vez sentimos quedó oculto. Lo taparon sus golpes, su falta de importancia hacia mi persona. Mi vida ya cargaba con una angustia existencial. ¿Qué había pasado con nuestros sentimientos? ¿Quién me había cambiado a la persona que insistentemente con una sonrisa plena en su rostro me decía cuánto me amaba? ¿A dónde fueron a parar los sentimientos al hacer el amor?... Se rompió... Mi corazón se rompió, mi alma se cayó en pedazos.
La soledad surgió dentro de mí con toda su gloria, y la angustia provocada por las espinas de ese amor se clavaba cada vez más en mi garganta. Y así, con esa caída insistente de todo mi ser. Cada mes transcurrido después de habernos separado, el me buscaba. Estando de novio con otra persona, que según él le dio lo que yo nunca le di “Un hijo” (por mil motivos), me fue a buscar a mi ciudad, yo cedía a nuestros miles de encuentros clandestinos. Cada mes, cada noche, en cada beso, en cada entrega…
Yo aún no entiendo qué nos pasó, tampoco quiero saberlo. Ahora ya es muy tarde. El 28 de diciembre de 2008. Con una tremenda angustia, no sólo por lo que me había pasado con respecto al amor; sino al reconocer cuántas cosas se pierden en la vida y juntando todo el dolor que me habían provocado las personas que yo más amaba, al descubrir que el tiempo no se puede volver atrás para remediar todos esos errores, para no dejarme lastimar… Ahí, caí en la cuenta de que ya era demasiado tarde, ya no había fuerzas para nacer de nuevo, para un “volver a empezar”.
Así, cargada de todas esas negras emociones intenté suicidarme. No me da vergüenza contarlo. Desde ese día siento que Dios me dio una segunda oportunidad. Ese día, el día de mi suicidio vi caer desplomado en el sillón del living a papá, la inmensa tristeza de mi mamá pidiéndome, por favor, que la perdonara, que perdonara sus errores, que esta vida esperaba más de mí. La desesperación de mi hermana mayor corriendo de un lado a otro en la casa, sin saber qué hacer.
Y de repente cuando para mi todo dejaba de existir, haciéndome inmune al dolor, alguien me sujeta de los brazos, al lograr zafarme, intento nuevamente partir. Ya no había mundo para mí. Ya no había nada. Mi casa rodeada de gente, mis papás clamando, por favor, que no lo hiciera, y mi angustia tan eterna de querer abandonar todo una vez más. Mis brazos ya estaban cansados de dolor, mi corazón no aguantaba más la pesadilla de seguir latiendo.
Pero hubo brazos, hubo lágrimas, hubo gritos, hubo reacciones. Y ahí me di cuenta de que yo era alguien para el mundo, y de que el mundo era todo para mí.
21 años: 21 de marzo de 2009 cumplí 21 años. Ya mayor de edad. ¡Fuerte! Porque lo que no te mata te fortalece. Crecí espiritualmente, me acerqué más a Dios, y a mi familia, a la que tanto había descuidado. Comencé a ser más sociable. No tengo problemas con nadie, me llevo bien con todo el mundo.

PRÓXIMAMENTE SE CONOCERÁ LA CONTINUACIÓN DE ESTE AMPLIO DIALOGO.


Pasó un día… Sí, ya un día… Hoy también hace frío, tanto o más que ayer. Son cerca de las ocho de la tarde, sigo acompañada por esta soledad inmensa, mi única compañera, la que siempre en mis días más oscuros se anima a acompañarme repitiendo una y otra vez cuánto queda por hacer, cuánto por ganar, y recordándome cuánto se perdió. Como les contaba antes… ese día de la sesión había sido para mí, un día muy duro.
Sacar a la luz todo aquello que durante toda mi vida había estado oculto, revelar el eterno sufrimiento callado durante largos años a una persona que poco conocía… A Carina, la psicoanalista parecía no interesarle demasiado lo que yo le contaba. Mientras mis lágrimas se amontonaban sin dejar lugares secos en mis brazos, ella me siguió preguntando.

Noté que no me miraba a los ojos, tampoco quería que lo hiciera, me sentía patética llorando frente a alguien que no me inspiraba confianza. De pronto sentí que se levantó, pensé que se iba a dirigir a mí para ofrecerme un pañuelo descartable de los que siempre solía tener sobre su mesa, pero no. Se dirigió hacia un dispensar de agua que se encontraba a su derecha, y sin decir nada, tomó un vaso completo de agua sin suspirar y de un sólo sorbo.
Al volver se sienta en un sofá a mi izquierda, cruza sus piernas, toma nuevamente su libro de notas y su lapicera dorada, para anotar no sé qué cosa.

Psicoanalista: Todos atravesamos momentos difíciles, digo… Hay mucha gente que no tiene familia. Mucha gente a la que se le han muerto seres queridos. Me parece que tienes que pensar que en la vida no hay felicidad eterna. Todos sufrimos alguna vez por amor.

Al decirme esto, yo me quedé muda. Mis lágrimas se paralizaron. No podía creer que me estuviera diciendo esta cantidad de pavadas. Yo había sufrido mucho, era yo a quien ella tenía que ayudar, no a “todos”. Yo había atravesado momentos muy duros en mi vida que me habían llevado a la decisión de no vivir más.
Cuando una persona decide morir, decide ponerle fin a una situación por el exceso de problemas que cree no poder solucionar. Sentí que algo andaba mal. Sentí que estaba en el lugar equivocado, que Carina no me ayudaba en nada. Y entonces le dije…
Yo: Mira Carina, yo sé que todos sufrimos en mayor o menor medida, que no soy la única persona que en vida tuvo problemas y no los pudo solucionar... Pero yo estoy acá porque necesito que vos me ayudes, no para que me digas lo que yo ya sé.

A veces creo que es difícil saber más de la cuenta, y demasiado fácil ser boludo. Creo que a veces puedo conocerme, y encontrar solución a mis problemas mejores que cualquier otra persona. Pero no todos podemos. Lleva tiempo, mucho tiempo conocerse a uno mismo, saber qué es lo que se quiere para la vida, y qué es lo que no se quiere.

Ella no levantaba la cabeza, se mostraba demasiado pendiente en escribir sobre su anotador todo lo que yo decía, creo que escribía lo que yo decía. Cuando terminé de hablar me miró por encima de sus anteojos y volvió a cruzar sus piernas en dirección inversa. Esta vez sentí que se ponía nerviosa al hablarme, le temblaba la voz. Yo no la miraba fijo, sólo de vez en cuando, no quería intimidarla, y tampoco que ella lograra eso conmigo, aunque más de lo que le había contado… No sé qué más le podría decir… Como decía... Con voz suave pero muy nerviosa me dijo:

Psicoanalista: Bueno, me dijiste que habías venido porque te vas a casar y quieres asegurarte de que vas a ser feliz. ¿No?

Yo estaba horrorizada, quería comerme las uñas, gritar, salir corriendo, irme ya de ese lugar. Ahora me daba vergüenza todo lo que le había contando. Me hacía sentir patético, yo quería que tomara muy en serio mi situación. Ahora que había ido por asegurarme de que iba a ser feliz casándome, en realidad ahora mi objetivo estaba cambiando. Le había contado toda mi vida. ¿Para qué? ¿Para nada? Me sentía un gorrión herido, un pichón sin el aliento de su madre. Y sin saber qué decirle por tanta confusión que me provocaba la situación respondí:

YO: Sí.

Ella se acomoda nuevamente en el sofá, cambia de posición sus piernas, y aunque no me mirara yo ya estaba nerviosa, y comenzaba a sentirme intimidada.

Psicoanalista: Te dije que te relajes Yanina, no pasa nada.

¿Qué no pasaba nada? Yo sentía que el suelo me estaba chupando, me estaba hundiendo en la nada y ella seguía con esas tontas conclusiones.

Psicoanalista: La vida es un soplo. Un día se tiene todo, o no se tiene nada y puede ser que al día siguiente todo se revierta. ¿Sabes qué pienso Yani? (me decía esto mientras dejaba de escribir y apoyaba seriamente su mano derecha sobre el mentón)

YO: No, no sé lo que piensas. A lo mejor crees que estoy loca o que soy una tonta que viene a contar sus problemas.

Psicoanalista: No, no pienso eso. Creo que te conoces muy bien a vos misma y a veces eso se transforma en un problema. Yo sé que mientras yo te hago preguntas o te hablo vos estarás pensando... ¡qué poco sabe esta mujer! O ¿de qué me está hablando?, no soy vidente, pero sé que vos eres muy inteligente, pero el sentirte sola, el encerrarte y conocerte demasiado es lo que te lleva a tu soledad. Vos piensas que el mundo no te puede aportar nada, porque sólo vos sabes lo que quieres. Crees que tu mundo se reduce a eso que vos quieres.
Y. ¿Para qué tener demasiados amigos si con uno o dos ya está bien?, ¿Para qué salir a bailar?, ¿Para qué estar en familia? Si yo sé cómo son todas las cosas. Sí, sé que te has dicho esto muchas veces. Y aunque no lo aceptes éste ha sido el consuelo para tu soledad. Has querido tapar el inmenso agujero oscuro de tu alma creyendo que no necesitabas nada del mundo, porque tu mundo se reducía a la soledad y vos.

Yo me quedé paralizada. No sabía qué decir. De repente, hubo un silencio entre las dos pero… el ruido de los autos del boulevard Roca estaban dentro del consultorio, la calefacción empezaba a hacer transpirar mis manos y mis ojos estaban extasiados de incomprensión. Y dije…

YO: ¿Qué me quisiste decir?

Psicoanalista: No, no se sonrió si es lo que piensan. Nuevamente me miró por encima de sus anteojos muy sería, apoyó el anotador sobre su falda y cruzando los dedos de sus manos a la altura de la boca me dijo: Te quiero decir que no te cases por soledad. Para tapar el vacío oscuro que hay en vos. Te quiero decir que aún te queda mucho por descubrir. Que empieces hoy a pagar tus cuentas pendientes.

YO: Ay Carina, no entiendo, me estoy volviendo loca. ¿No entiendes todo lo que sufrí? ¿Cómo hago para dejar de sufrir?

Psicoanalista: Yani, ojalá existiera una inyección para dejar de sufrir. No habría persona que no se vacunara contra el dolor. Quiero decirte que no tienes una sola abuela, que los abuelos siempre son cuatro, y aunque siempre haya preferencia por alguno, los otros no dejan de existir.
Quiero decirte que cuando sentimos que lastimamos a alguien es porque entre esas personas hay amor, y que es imposible no lastimar a un padre, a una madre, a nuestros hermanos, y ojalá se pudiera borrar las feas situaciones que nos han tocado vivir, pero eso es imposible, entonces la única solución es valorarlos más, comprenderlos, amarlos, y por sobre todo disfrutarlos el máximo tiempo posible y repitiéndoles cuánto los quieres, porque nadie es eterno, y es feo quedarse con las ganas anudadas en el pecho de decirles cuánto se los ama.
Y con respecto al amor, fue tu primer novio, es muy importante, ya lo creo. Vos todavía no pudiste olvidarlo, pero aunque vos no lo creas, lo vas a lograr. No vivas pendiente de lo que él hace, porque mientras vos lloras en silencio tirada en una cama, él está con otra persona y no piensa en lo mucho que vos sufrís. Algún día, ten la plena seguridad de que aparecerá alguien en tu vida que renovará las sensaciones más hermosas y volverás a sentir en tu panza las mariposas que alguna vez pensaste que se habían marchado.

La ventana daba frente a la Avenida del Boulevard Roca, el sol entraba desde un ángulo perfecto y se estrellaba en la suave cortina blanca del consultorio. Yo, con mis zapatillas oscuras algo sucias, mis jeans de todos los días y el suéter casi deshilachado de tanto usarlo me crucé de piernas. Sentí que la cola de mi cabello ahora me estaba molestando contra el sofá en donde estaba recostada.
Miré hacia los costados, de un lado... Carina en el consultorio; del otro lado… La ventana y el sol.

Miré a Carina y le dije:

YO: Gracias. Es hora de empezar a vivir.

Allí, en esas cuatro paredes oscuras quedaba mi soledad. Mis recuerdos, mis penas más dolorosas, mis miedos, mi incertidumbre frente al mundo, la falta de confianza a mí misma. Quedaba allí el pasado irremediable. Las horas de llanto que supuraban las heridas más sangrientas de mi alma. Las espinas más agudas de todo mí ser.
Al bajar las escaleras del edificio sabía que ahora era tiempo de empezar a vivir. Con mucho cuidado y con la plena certeza de que todo cambiaría, porque yo era quien deseaba cambiar abrí la puerta de salida, lo primero que hice fue mirar al cielo, estaba tan azul… no había nubes, no hacía frío.
Mis zapatillas eran las más limpias que podía ver en cualquier parte, mi pantalón era el más nuevo. Mi suéter ya no estaba deshilachado, lo tapaba mi brazo que ahora ya no secaba lágrimas ni transpiraba de vergüenza. Solté mi pelo y lo dejé libre. Me miré en la vidriera de enfrente y me sentí linda, sonreí... me di cuenta de que el mundo depende de cómo lo mire, de que mi soledad es soledad porque la elijo. Ahora sé qué es vivir.
Colaboración de Yanina Provost
Argentina

EL POETA Y LA POESÍA MIGUEL DE UNAMUNO

SOMBRA DE HUMO

¡Sombra de humo cruza el prado!
¡Y que se va tan de prisa!
¡No da tiempo a la pesquisa
de retener lo pasado!

Terrible sombra de mito
que de mi propio me arranca,
¿es acaso una palanca
para hundirse en lo infinito?

Espejo que me deshace
mientras en él me estoy viendo,
el hombre empieza muriendo
desde el momento en que nace.

El haz del alma te ahuma
del humo al irse a la sombra,
con su secreto te asombra
y con su asombro te abruma.

FÁBULA DE SAMANIEGO

Fábula  II

2.Los animales con peste

En los montes, los valles y collados,
De animales poblados,
Se introdujo la peste de tal modo,
Que en un momento lo inficiona todo.
Allí, donde su corte el León tenía,
Mirando cada día
Las cacerías, luchas y carreras
De mansos brutos y de bestias fieras,
Se veían los campos ya cubiertos
De enfermos miserables y de muertos.
«Mis amados hermanos,
Exclamó el triste Rey, mis cortesanos,
Ya véis que el justo cielo nos obliga
A implorar su piedad, pues nos castiga
Con tan horrenda plaga:
Tal vez se aplacará con que se le haga
Sacrificio de aquel más delincuente,
Y muera el pecador, no el inocente.
Confiese todo el mundo su pecado.
Yo, cruel, sanguinario, he devorado
Inocentes corderos,
Ya vacas, ya terneros,
Y he sido, a fuerza de delito tanto,
De la selva terror, del bosque espanto.»
«Señor, dijo la Zorra, en todo eso
No se halla más exceso
Que el de vuestra bondad, pues que se digna
De teñir en la sangre ruin, indigna,
De los viles cornudos animales
Los sacros dientes y las uñas reales.»
Trató la corte al Rey de escrupuloso.
Allí del Tigre, de la Onza y Oso
Se oyeron confesiones
De robos y de muertes a millones;
Mas entre la grandeza, sin lisonja,
Pasaron por escrúpulos de monja.
El Asno, sin embargo, muy confuso
Prorrumpió: «Yo me acuso
Que al pasar por un trigo este verano,
Yo hambriento y él lozano,
Sin guarda ni testigo,
Caí en la tentación: comí del trigo.»
«¡Del trigo! ¡y un jumento!
Gritó la Zorra, ¡horrible atrevimiento!»
Los cortesanos claman: «Éste, éste
Irrita al cielo, que nos da la peste.»
Pronuncia el Rey de muerte la sentencia.
Y ejecutóla el Lobo a su presencia.

Te juzgarán virtuoso
Si eres, aunque perverso, poderoso;
Y aunque bueno, por malo detestable
Cuando te miran pobre y miserable.
Esto hallará en la corte quien la vea
Y aún en el mundo todo. ¡Pobre Astrea!