lunes, 12 de enero de 2015
BUENOS DÍAS DESDE ARCOS DE LA FRONTERA A TODO EL MUNDO ...
¡Es tan fácil perder de vista lo que
verdaderamente importa!
Danza más lento!...
¿ Algunas veces, observaste los niños en un carrusel?
o, ¿escuchaste el sonido de la lluvia cuando cae al suelo?
¿Alguna vez seguiste el vuelo errante de una mariposa?... o, ¿fijaste la mirada
en un atardecer?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa.
...El tiempo es corto, y la música algún día va a terminar.
¿A través de cada día corres o vuelas?
Cuando le preguntas a alguien: “¿Cómo estás?” ¿Escuchas la respuesta?...
Cuando el día termina, ¿te acuestas en la cama,
pero con los próximos quehaceres rondando en tu cabeza?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa...
...El tiempo es corto, y la música va a terminar...
¿Alguna vez dijiste a un niño: “¿Mejor dejemos esto para hacerlo mañana?”
Y en tu prisa, ¿viste su tristeza?
¿Perdiste contacto, o dejaste morir una buena amistad, porque nunca tenias
tiempo para llamar y decir “hola” ?
Es mejor disminuir el paso. No dances tan de prisa...
...El tiempo es corto, y la música va a terminar...
Cuando vamos muy de afán para llegar a algún lugar, perdemos parte de la
satisfacción al lograrlo.
Cuando te preocupas y te apresuras todo el día,
es como si fueses un regalo que se olvida sin abrir... ¡Un regalo perdido!
La vida no es una carrera!...
Llévala más lentamente...
Escucha la música!...
... antes que la canción ACABE !
domingo, 11 de enero de 2015
LA POESÍA DE RAMÓN VÁZQUEZ ORELLANA
S O N E T O
Del extenso, vario y bello
paisaje
que desde casa la mirada alcanza
-lago, sierras y campos de
labranza-
a recibir he vuelto su mensaje.
Siempre me supo a poco su
lenguaje,
cuando verde, con notas de
esperanza,
y en secano, con tiempo de bonanza,
rendía en ARCOS tiempo de
hospedaje.
Hasta mi lejana, normal estancia,
ciudad de asfalto y rededor
urbano
de su eco oigo constante
resonancia.
El retorno, en venero de deseo,
-se repite verano tras verano-
como visita a natural museo.
Arcos de la Frontera , 8 de agosto 2002.
Ramón
VÁZQUEZ ORELLANA.
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