domingo, 25 de noviembre de 2018
sábado, 24 de noviembre de 2018
NUEVO DÍA
Vendrá la Paz
Si tú crees que una sonrisa, es más fuerte que un
arma Si tú crees que lo que une a los hombres, es más fuerte que lo que los
separa Si tú crees en el poder de una mano extendida Si tu crees que ser
diferente es una riqueza y no un peligro... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si tú sabes mirar al otro, con un poquito de amor
Si tú sabes preferir la esperanza, a la sospecha Si tú estás persuadido que te
corresponde tomar la iniciativa, antes que el otro. Si todavía la mirada de un
niño llega a desarmar tu corazón... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si tú puedes alegrarte del gozo de tu vecino Si
la injusticia que golpea a los otros, te indigna tanto como la que tú puedes
sufrir Si para tí el extranjero, es un hermano Si tú puedes dar gratuitamente
un poco de tu tiempo por amor... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si tú sabes aceptar que el otro te preste su
ayuda Si tú compartes tu pan y sabes dar con el un pedazo de tu corazón Si tú
crees que el perdón consigue más que la venganza Si tú sabes cantar la
felicidad de otro y bailar su alegría... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si tú puedes escuchar al desdichado, que te hace
perder tu tiempo y entretenerlo con una sonrisa Si tú sabes aceptar la crítica
y hacer que te sea provechosa, sin rechazarla ni defenderte Si tú sabes acoger
y aceptar un punto de vista diferente al tuyo Si tú rehúsas a darte golpes, por
tus culpas en el pecho de otros... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si para tí el otro, es ante todo un hermano Si
para tí la cólera es una debilidad, no una manifestación de fuerza Si tú
prefieres ser herido, antes de hacer daño a alguien Si tú no te sientes tan
importante que "después de tí el Diluvio"... entonces
¡Vendrá la Paz!
Si tú alcanzas y te colocas al lado del pobre y del
oprimido, sin creerte un héroe Si tú crees que el amor, es la única fuerza de
disuasión Si tú crees que la paz es posible... entonces
¡Vendrá la Paz!
Autor Desconocido
viernes, 23 de noviembre de 2018
NUEVO DÍA
Varios
años atrás, un circo de televisión bien conocido desarrolló un acto que incluía
tigres de bengala.
El
acto se hacía en vivo delante de una gran audiencia. Una noche, el entrenador
entró en la jaula con varios tigres y la puerta era cerrada de forma rutinaria
detrás de él. Las luces inundaban la jaula y las cámaras de televisión se
acercaban para que la audiencia pudiera ver cada detalle mientras él con
habilidad ponía a los tigres en el ritmo adecuado.
En
medio de la actuación, pasó lo peor: las luces se apagaron.
Por
casi treinta largos segundos, el entrenador estuvo encerrado con los tigres en
la oscuridad. Con su visión nocturna superior, los tigres podían verlo, pero él
no los veía a ellos. Él sobrevivió. Cuando regresaron las luces, con calma
terminó su actuación.
Cuando
le preguntaron al entrenador cómo se sintió, él admitió sentir un frío temor al
principio, pero luego -dijo-, se dió cuenta de que aunque él no podía ver a los
felinos, ellos lo sabían. Él dijo: “Solo continué sonando mi látigo y
hablándoles hasta que las luces regresaron. Ellos nunca supieron que yo no les
podía ver tan bien como ellos me veían a mí.”
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