viernes, 12 de junio de 2026
NUEVO DÍA
Nos
conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, no
volverá.
Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de
nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es
decir que puedo afrontar cada desafío.
Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando
de verdad queremos algo.
No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si
queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea...
"sólo hay que proponérselo"...
La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que
nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos.
Nunca dejes que nadie te arruine la vida.
La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente
te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde.
Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene
sentido.
Trata de ir siempre de frente, sin vueltas...
No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor
persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo.
Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale
mucho más que una mentira.
Si algún día te sientes solo, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces
ayuda a que te desahogues.
Ante cualquier problema; no huyas por miedo a enfrentarlo, y nunca olvides
esto:
LUCHA
COMO SI FUERAS A VIVIR SIEMPRE
Y VIVE COMO SI FUERAS A MORIR MAÑANA!
jueves, 11 de junio de 2026
NUEVO DÍA
Recuerdo
una vez que caminé junto a un riachuelo de Texas hace muchos años con mi cuñado
Ed y David, su hijo de tres años. Mientras caminábamos, David había estado
recogiendo piedras lisas y redondas de la corriente. Las llamaba
"cerditos" porque su forma redonda le hacía pensar en cerditos.
David
se metió una serie de "cerditos" en los bolsillos, y cuando se le
terminaron los bolsillos, comenzó a llevarlos en los brazos. Después de un rato
empezó a tambalearse bajo el peso de las piedras y se quedó atrás. Era evidente
que sin nuestra ayuda nunca llegaría a la casa, por lo que Ed dijo: "Ven,
David, déjame cargar tus cerditos."
El
rostro de David se cubrió de renuencia por un momento, y luego se iluminó.
"Ya sé - dijo -- . Tú me cargas a mí y yo cargo a mis cerditos."
Muchas
veces he pensado en ese incidente y en mi propia insistencia infantil en que
debo llevar mi propia carga. Jesús ofrece llevar todas mi cargas, pero yo me
resisto por terquedad y orgullo. "Tú me cargas a mí - digo -- , pero yo
cargo mis "cerditos".














