miércoles, 21 de agosto de 2013
FABULA DE ESOPO
Los viandantes y el hacha
Caminaban dos hombres en compañía. Habiendo encontrado uno de ellos un hacha, el otro dijo:
-Hemos encontrado un hacha.
-No digas -repuso el primero- "hemos encontrado", sino: "has encontrado".
Instantes después fueron alcanzados por el hombre que había perdido el hacha; y el que la llevaba, al verse perdido, dijo a su compañero:
-Estamos perdidos.
-No digas -replicó éste- "estamos perdidos", sino: "estoy perdido", porque cuando encontraste el hacha no me has admitido como parte en tu hallazgo.
Si no estamos dispuestos a compartir nuestros éxitos, tampoco esperemos que nos soporten en la desgracia.
Caminaban dos hombres en compañía. Habiendo encontrado uno de ellos un hacha, el otro dijo:
-Hemos encontrado un hacha.
-No digas -repuso el primero- "hemos encontrado", sino: "has encontrado".
Instantes después fueron alcanzados por el hombre que había perdido el hacha; y el que la llevaba, al verse perdido, dijo a su compañero:
-Estamos perdidos.
-No digas -replicó éste- "estamos perdidos", sino: "estoy perdido", porque cuando encontraste el hacha no me has admitido como parte en tu hallazgo.
Si no estamos dispuestos a compartir nuestros éxitos, tampoco esperemos que nos soporten en la desgracia.
NUEVO DÍA
Cuenta una vieja leyenda
de los indios Sioux, que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la
tribu, tomados de la mano, Toro Bravo, el más valiente y honorable de los
jóvenes guerreros, y Nube Azul, la hija del cacique y una de las más hermosas
mujeres de la tribu….
- Nos amamos…-empezó el
joven. - Y nos vamos a casar- dijo ella. - Y nos queremos tanto que tenemos
miedo…queremos un hechizo, un conjuro, o un talismán…algo que nos garantice…
-Que podremos estar siempre juntos…que nos asegure que estaremos uno al lado
del otro hasta encontrar la muerte. Por favor- repitieron- ¿Hay algo que
podamos hacer?
El viejo los miró y se
emocionó al verlos tan jóvenes… tan enamorados…y tan anhelantes esperando su
palabra… - Hay algo- dijo el viejo- pero no sé…es una tarea muy difícil y
sacrificada… Nube Azul-dijo el brujo- ¿ves el monte al norte de nuestra aldea?
Deberás escalarlo sola y sin más armas que una red y tus manos…Deberás cazar el
halcón más hermoso y vigoroso del monte…si lo atrapas, deberás traerlo aquí con
vida el tercer día después de luna llena…¿Comprendiste?
-Y tú, Toro Bravo…siguió
el brujo deberás escalar la montaña del trueno…cuando llegues a la cima,
encontrarás la más brava de todas las águilas, y solamente con tus manos y una
red, deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí, viva…el mismo día en que
vendrá Nube Azul… ¡Salgan ahora!
Los jóvenes se abrazaron
con ternura y luego partieron a cumplir la misión encomendada…ella hacia el
norte y él hacia el sur…El día establecido, frente a la tienda del brujo, los
dos jóvenes esperaban con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El
viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas…eran
verdaderamente hermosos ejemplares… - Y ahora ¿qué haremos?…-preguntó el joven-
¿los mataremos y beberemos el honor de su sangre? -No- dijo el viejo. - ¿Los
cocinaremos y comeremos el valor en su carne?- propuso la joven. - No, repitió
el viejo. Harán lo que les digo: tomen las aves y atenlas entre sí por las
patas con estas tiras de cuero…cuando las hayan anudado, suéltenlas y que
vuelen libres…
El guerrero y la joven
hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros…el águila y el halcón
intentaron levantar vuelo pero sólo consiguieron revolcarse por el piso.
Unos minutos después, irritados
por la incapacidad, las aves arremetieron a picotazos entre sí hasta
lastimarse….
Este es el conjuro.
Jamás olviden lo que han visto…Son ustedes como un águila y un halcón…si se
atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no sólo vivirán arrastrándose…sino
que además, tarde o temprano, empezarán a lastimarse el uno al otro…
Si quieren que el amor
entre ustedes perdure…
“Vuelen juntos…pero
jamás atados”
Autor desconocido
UNA PARÁBOLA ..
Mi quinto hermano El-Ashshar, llamado también En-Neshshar, tenía
las orejas cortadas, ¡oh Príncipe de los Creyentes! Y era un pobre,
que por la noche se dedicaba a mendigar y por el día vivía con las
limosnas que de este modo había conseguido. Y nuestro padre era
muy viejo, y cayó enfermo y murió, dejándonos setecientas monedas
de plata, y cada uno de los hermanos tomamos lo que nos
correspondía, es decir, cien monedas de plata.
Ahora bien, cuándo mi quinto hermano recibió su herencia, quedó
perplejo y sin sabe qué hacer con ella, y estando en esta
incertidumbre, se le ocurrió dedicar aquel dinero a la compra de
artículos de cristal y venderlos con ganancia. Invirtió, pues, en
cristalería sus cien monedas de plata, y colocando su mercancía en
una gran bandeja, se sentó en un banco para venderla, con la
espalda apoyada contra una pared.
Mientras estaba así sentado, se puso a meditar y empezó a decirse:
"La verdad s que todo mi capital consiste en estos artículos de
cristal. Los venderé por doscientas monedas de plata y con esas
doscientas monedas compraré más cristalería, que me valdrá
cuatrocientas, y seguiré así comprando, y vendiendo bosta que haya
amontonado una gran riqueza. Y entonces adquiriré con ella toda
clase de mercancías, y perfumes y joyas, hasta acumular una
ganancia elevadísima. Y con ese dinero me compraré una hermosa
casa, y mamelucos y caballos y sillas de oro, y comeré y beberé y no
quedará cantora en la ciudad a la que no invite a mi casa pare
escuchar sus canciones.
(Todos estos cálculos los hacía mi hermano teniendo delante la
bandeja con el cristal.)
Después -seguía pensando- enviaré a todas las casamenteras para
que me busquen esposa entre las hijas de los reyes y visires. Y
pediré por esposa a la hija del gran visir, pues he oído decir que está
dotada de una belleza perfecta y de un atractivo sorprendente, y le
señalaré como dote mil monedas de oro. Si el padre se manifiesta
conforme, mi deseo se vera satisfecho, y si no da su consentimiento,
se la raptaré por la fuerza y a pesar suyo.
Y cuando esté de vuelta en mi palacio, compraré diez eunucos
jóvenes y me ataviaré como los reyes y sultanes y me encargaré una
silla de oro adornada de pedrería. Y, montado a caballo, precedido y
seguido por mil esclavos, recorreré diariamente las calles y los zocos
para distraerme, y la gente me saludará al pasar e invocará sobre mí
las bendiciones. Luego iré a visitar al visir, que será el padre de la
novia, rodeado de mamelucos que marcharán delante y detrás de mí.
Y cuando el visir me vea, se levantará humildemente y me cederá su
sitio, y él se sentará algo más abajo, porque yo seré su yerno.
Entonces ordenaré a uno de los esclavos que entregue una bolsa
con mil monedas de oro, que constituirán la dote, y él la colocará
delante del visir. Y yo añadiré otra bolsa para que se pongan de
manifiesto mi espíritu generoso y mi excesiva munificencia, y para
demostrar que las cosas de este mundo son despreciables ante mis
ojos. Y cuando el visir se dirija a mí empleando diez palabras, yo le
contestaré solamente con dos.
Y regresaré a mi casa y cuando se presente algún mensajero de parte
del visir, le vestiré un rico traje y si viene alguno con un regalo, lo
devolveré y no consentiré aceptar nada de ningún modo. Luego, la
noche de bodas, me engalanaré con el más rico de mis trajes y me
sentaré en un diván cubierto de seda. Y cuando se presente mi
esposa semejante a la luna llena, engalanada con sus joyas y
atavíos; la ordenaré que permanezca en pie delante de mí, como
hacen el tímido y el abyecto, y no me dignaré mirarla a causa de lo
arrogante de mi espíritu y de la gravedad de mi sabiduría, así que las
damas dirán:
-¡Oh, señor y amo nuestro! ¡Henos aquí a tu disposición! ¡Ésta tu
esposa, o mejor dicho, tu esclava, solicita de ti una mirada amable,
manteniéndose respetuosamente en pie delante de ti! ¡Dígnate
concederle una mirada, pues esa actitud ya le va resultando fatigosa!
Entonces levantaré la cabeza y la miraré, dirigiéndole una sola
mirada, y volveré a inclinar la cabeza de nuevo. Y seguiré
comportándome de este modo hasta que haya terminado la
ceremonia de la presentación. Y entonces la conducirán a la cámara
nupcial.
Y yo me levantaré de mi sitio y me dirigiré a otro aposento, y me
pondré mi ropa de noche y penetraré en la cámara donde ella me
estará esperando, y me sentaré sobre el diván pero no le dirigiré ni
una mirada. Y las mujeres me instarán para que me acerque a ella,
pero yo no escucharé sus palabras. Y mandaré a varios criados a
buscar una bolsa con quinientas monedas de oro y las repartiré entre
ellos y ordenaré que se retiren.
Y cuando se hayan retirado me sentaré junto a la novia, pero a una
digna distancia, para que ella pueda decir: "¡verdaderamente éste es
un hombre de arrogante espíritu!" Luego su madre vendrá a mí y me
besará las manos y me dirá:
-¡Oh mi señor, dígnate mirar a tu esposa con mirada benigna, pues
espera sumisa ante ti!.
Pero yo no contestaré. Y la madre me besará los pies una y otra vez,
y dirá:
-¡Oh, mi señor! ¡Mi hija es joven y no ha visto más hombre que tú, y
si la rechazas se le romperá el corazón! ¡Inclínate. pues, hacia ella, y
háblala, y calma su espíritu! .
Y yo la miraré entonces con el rabillo del ojo y le ordenaré que se
levante ante mi para que guste el sabor de la humillación y sepa que
yo soy el sultán del tiempo. Y la madre me dirá:
-¡Oh mi señor! Ahí tienes a tu esclava. ¡Ten compasión de ella y
muéstrate benévolo!- Y ordenará a su hija que llene una copa de
vino y me la acerque a los labios. Y entonces mi esposa dirá:
-¡Oh mi señor! ¡Por Alah te conjuro para que no rechaces la copa
que te ofrece tu esclava, pues en verdad que tu esclava soy!
Poro yo no contestaré. Y ella me instará para que beba y dirá:
-¡Debes beber! -y acercará la copa a mis labios.
Y entonces le daré una. bofetada y un puntapié, así..."
Y al decirlo dio una patada a la bandeja del cristal, ¡y la bandeja cayó
del banco al suelo con todo lo que había en ella, y toda la mercancía
se hizo añicos!
BUENOS DÍAS DESDE ARCOS DE LA FRONTERA
Aunque no lo creas, lo que verdaderamente
determina nuestro estado de ánimo es todo aquello en lo que nos concentramos,
sea malo o bueno…Así que dedícale a tu día por lo menos unos minutos y en
silencio da gracias por lo que tienes ahora, de lo que estas agradecido/a
en este instante, todo lo bueno en grandes y pequeñas cantidades,
por todas las cosas que nos suceden y que suelen hacer de
la vida cosas maravillosas por nuestra felicidad.
Muchas veces un mensaje de este tamaño
tiene la fuerza necesaria para cambiar un poquito la actitud de las personas,
si hacen siguen este consejo les dará sorprendentes resultados y no necesitamos
bombardear con escritos tan largos si la idea la podemos dar en resumidas
cuentas.. Espero te ayude. Si sientes que te falta algo crea una lista de lo
que estas agradecido/a primero después cuenta lo que te hace falta, pero
siempre mantente agradecido/a por lo que ya tienes, recuerda que existen otras
personas en el mundo que desearían tener lo que tienes.
martes, 20 de agosto de 2013
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