FARMACIAS DE GUARDIA EN LA PROVINCIA DE CÁDÍZ

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CALENDARIO

sábado, 5 de noviembre de 2011

FÁBULA DE SAMANIEGO

Fábula VI

6.La cierva y el león

Más ligera que el viento,
Precipitada huía
Una inocente Cierva,
De un cazador seguida.
En una oscura gruta,
Entre espesas encinas,
Atropelladamente
Entró la fugitiva.
Mas ¡ay! que un León sañudo,
Que allí mismo tenía
Su albergue, y era susto
De la selva vecina,
Cogiendo entre sus garras
A la res fugitiva,
Dio con cruel fiereza
Fin sangriento a su vida.

Si al evitar los riesgos
La razón no nos guía,
Por huir de un tropiezo,
Damos mortal caída.


NUEVO DÍA

Refiere una antigua leyenda que un niño que todavía no había nacido, le dijo un día a Dios:
-Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra, pero ¿Cómo viviré allá tan pequeño y tan débil como soy?
-Entre los muchos ángeles escogí uno que te esperará- le contestó Dios.
-Pero dime Dios, acá en el cielo no hago más que cantar y sonreír y eso basta para mi felicidad. ¿Podré hacerlo allá?
-Yo enviaré un ángel para que cante y sonría para ti todos los días. Y te sentirás feliz con sus canciones y sonrisas.
-¿Y cómo entenderé cuando me hablen si no conozco el extraño idioma de los hombres?
-Un ángel te hablará las palabras más dulces y más tiernas que escuchan los humanos. Él te enseñará.
-¿Qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Un ángel juntará tus manitas y te enseñará una oración.
-Señor, he oído que en la tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?
-Un ángel te defenderá aunque le cueste la vida.
-Señor-le dijo el niño- pero estaré siempre triste porque no te veré más, me sentiré muy solo.
-Un ángel te hablará siempre de mí y te mostrará el camino para un día volver a mi Presencia.
En ese instante una inmensa paz reinaba en el cielo, no se escuchaban voces terrestres. El niño repetía suavemente: Señor, dime el nombre del ángel. Señor, dime el nombre del ángel..Quiero saber su nombre.
-El Señor contestó: se llama: Mamá.

FOTOS EN PORTADAS DEL DÍA DE HOY





















MEDITACIÓN DIARIA

Nacida para la libertad
Vivió en la fe, en la confianza y en el amor a Dios los incomprensibles planes de su misión. 
Autor: P. Antonio Izquierdo y Florian Rodero | Fuente: Catholic.net



María, con su ejemplo y maternal ayuda nos acompaña muy de cerca en nuestra misión de apóstoles. María acogió con absoluta disponibilidad los designios de Dios para su vida, y su palabra no fue primero "sí" y luego "no"; nunca consintió que la duda horadara su incondicional entrega al Señor. Vivió en la fe, en la confianza y en el amor a Dios los incomprensibles planes de la providencia y su martirio incruento al pie de la cruz. 

El ser humano ha nacido para la libertad. Es libre y quiere ser soberanamente libre. La libertad es su prerrogativa, su gloria y su riesgo. Porque el buen uso de la libertad no es empresa fácil. Para ejercer bien nuestra libertad, Dios nos ha dado un mapa de ruta: la ley natural, la revelación y sobre todo el Evangelio. En seguir o no este mapa de ruta el hombre se juega su destino, su eternidad. Existe la libertad de todo aquello que nos impide realizarnos como personas e hijos de Dios, y existe la libertad para adherirnos siempre a la verdad y al bien. En la santísima Virgen encontramos un modelo de quien usa la libertad para acoger los designios de Dios, para ejercitarse tenazmente en la virtud.
 

1. María nos acompaña. María ha seguido libremente y con perfección la ruta marcada por Dios. Por eso, puede acompañarnos en nuestro camino, mostrarnos la ruta; podemos fiarnos de Ella. Ella, en efecto, ya conoce ese camino, lo ha recorrido con extraordinaria fidelidad, sin salirse ni un momento de él. Ella nos puede señalar los momentos de peligro, animarnos en las cuestas arriba, compartir nuestra alegría cuando el camino es ligero y nuestra lucha cuando se presenta la dificultad. Ella nos acompaña para que a su lado aprendamos también nosotros a caminar en la fidelidad y, como apóstoles cristianos, a acompañar a los demás en su marcha por la vida.
 

2. Acoger los designios de Dios. María aceptó los planes de Dios sin titubeos e indecisiones, como se acepta un axioma o una evidencia. Y sobre todo los puso libre y amorosamente en práctica. Ejerzamos nuestra libertad con María y como ella. Al igual que para María, el plan de Dios para nosotros es muy concreto: el estado actual de vida; la vivencia generosa y fiel de la vocación cristiana, quizá de la vocación consagrada; el compromiso con el apostolado de la Iglesia en la parroquia, en un Movimiento o institución cristiana. Siguiendo el ejemplo de María, acojamos con libertad y digamos sí, día tras día, a ese plan amoroso de Dios. Meditémoslo con sencilla fe para adherirnos más y mejor a él. Admiremos los designios divinos que ordenan todo a nuestro bien, incluso cuando nuestra mirada no es capaz de percibirlo, o nuestra inteligencia está ofuscada por signos contrarios.
 

3. Vivió en la fe y en el amor. La fe y el amor son los dos guardaespaldas de nuestra verdadera libertad. Creo en Dios y en su misterio, creo en sus designios, y por ello me siento soberanamente libre y sostenido por el mismo Dios para optar por su voluntad en libertad. Amo a Dios, amo su voluntad, y ese amor libera mi alma de toda cadena para volar por los espacios de la libertad. Por tanto, cree, confía, ama, y serás verdaderamente libre; usarás bien de tu libertad; sujetarás tu libertad libremente a las leyes del bien y de la verdad. La verdad -dice Jesús- os hará libres. Tus cadenas no están en tu camino, sino dentro de ti mismo. ¿A quién mirar, como modelo, sino a Jesús, el hombre más libre y liberador de la historia? ¿A quién mirar, sino a María, nacida del corazón de Dios para ejercer con perfección la libertad para el bien y la verdad?
 

Más eficaz que las súplicas de los profetas, que la ascesis y los ayunos de los justos, es el don de salvación que ha obtenido el mundo y cada uno de los hombres por tu gracia. Por eso, agradó al Rey tu hermosura, es decir, tu inmenso amor por los hombres, tu compasión, el inimitable cuidado de tu misericordia.
 

Aunque sean innumerables todas las demás virtudes -la santidad, la sabiduría, la fortaleza y cualquier otra virtud-, te distingues por la premura y la misericordia en la que imitaste a tu Hijo y a tu Dios...Verdaderamente tú excedes los límites de la naturaleza, no solamente por el modo de dar a luz, que superó toda la sabiduría humana, sino por tu premura, que también va más allá de la misma naturaleza...
 

Por ti hemos alcanzado la victoria sobre el pecado. Por ti ha florecido la virginidad entre los hombres. Por ti aprendemos la perseverancia en las buenas obras. Por ti se nos ha concedido la sabiduría, la humildad y el amor. Gracias a ti podemos salir victoriosos en todas las demás virtudes y de una manera más airosa de la forma en que habíamos caído.

viernes, 4 de noviembre de 2011

PEPE MARÍN FIRMA EN EL LIBRO DE NOSTALGIA BAJO LA LUNA EN RADIO ARCOS

FOTOS Y VÍDEO TREN TURÍSTICO EN ARCOS DE LA FRONTERA









FOTOS PACO BAUTISTA Y MANUEL TÉLLEZ 



MEDITACIÓN DIARIA

¡Claro que hablan los muertos!
Todos ellos, nos están invitando: ¡Venga! ¡A no desfallecer! Que no sabéis la dicha que es vivir con Dios aquí en su gloria... 
Autor: Pedro García, Misionero Claretiano | Fuente: Catholic.net

Pasaron ya la Solemnidad de Todos los Santos y la conmemoración de los fieles difuntos. Pero durante el mes de noviembre, seguimos rezando por ellos y recordándolos.

Resultaría curiosa una pregunta como ésta: ¿Quién habla más alto, un vivo o un muerto?... Habría motivo para reírse con gusto si la pregunta se hiciera en serio. Porque sabemos de sobra que los únicos que hablan son los vivos, pues los muertos están bien callados en sus tumbas...
 

Un famoso dictador, refiriéndose a los que deseaba fueran fusilados, decía con mucha seriedad: Los muertos no hablan. Con ello quería expresar que, los que le estorbaban, permanecían callados para siempre si recibían un tiro en la nuca. Pero se equivocaba. Los muertos hablan, y con tanta o más elocuencia que los vivos.
 

Como se equivocaba también aquel niño, que fue después gran estadista y mártir de su patria. El papá lo encuentra una vez tumbado en tierra y apegado el oído al suelo.
 
- Pero, ¿qué estás haciendo aquí, hijo mío?...
 
Y el niño, muy serio y muy convencido:
 
- Papá, quiero escuchar lo que dicen los muertos, pero no oigo ni una palabra, y esto es muy triste.

Equivocación total, en uno como en otro. Los muertos hablan, y hablan muy alto. Como hablaba elocuentemente la sangre de Abel, según nos dice la Biblia. Y el lenguaje que nos dirigen, si lo sabemos escuchar, nos hace la vida seria, es cierto, pero también estimulante, provechosa y feliz.
 

Si tomamos el periódico, si escuchamos el noticiero de la radio o de la televisión, nos encontramos, sin que nos falle nunca, con un muerto u otro. Si abrimos un libro de Historia, nos leeremos listas inacabables de personas que ya no están entre nosotros. Sin embargo, todos nos siguen hablando, cada uno a su manera, y del modo más convincente.
 

Podríamos analizar sus voces.
 
Nos hablan con voz estimulante los héroes, los conquistadores, los libertadores... Los hombres y las mujeres grandes, que decimos. Su sólo nombre es un monumento al sacrificio, a la abnegación, a la valentía...
 

Ante esos gigantes de la Patria, que nos hablan con su silencio de muertos, ¿cómo puede el hombre de hoy juzgar a los politiqueros ---que es algo muy diferente de los políticos--, a los aprovechados, a los vividores del pueblo?...
 
Todos éstos, no se atreverían ciertamente a compararse con los padres de la Patria, que la hicieron grande a base de su propio sacrificio.
Los unos vivían para la Patria; los otros, ciudadanos sin escrúpulos, hacen que la Patria viva solamente para ellos.
 
A éstos no los escucha nadie; mientras que entendemos perfectamente el lenguaje de los primeros, y nos decimos al escucharlos:
 

- ¡No, no ha de acabar la raza de los grandes!...
 
Y, aunque su voz sea realmente un desafino, nos hablan también los grandes criminales, los tiranos más monstruosos, los hombres más perdidos. Porque, al ver su final desastroso, nos ponen sobre aviso, y nos dicen, si es que queremos entender su voz:

- ¡Cuidado! Que nosotros perdimos la vida, y con la vida, a Dios. No os perdáis vosotros también...

Nos hablan, finalmente, y mejor que nadie, los Santos, los hombres y mujeres más grandes de la Iglesia, de esta misma Iglesia a la cual nosotros pertenecemos.

Nos hablan los mártires, que dieron su sangre por Cristo, y nosotros sabemos responder: ¿Ellos lo dieron todo, y yo no podré dar algo?...
 

Nos hablan los Papas, obispos y sacerdotes, pastores eximios del Pueblo de Dios, y nosotros nos decimos: ¿Ellos han dado su vida entera por mí, por la Iglesia, y yo no puedo hacer nada por mis hermanos?...

Nos hablan misioneros ardorosos, religiosas tan entregadas, obreros heroicos, madres de familia estupendas, jóvenes sanos y niños candorosos..., y nosotros hacemos examen serio: ¿Ellos tan formidables, tan puros, tan trabajadores, tan valientes, y yo debatiéndome siempre en la medianía?...


Todos ellos, muertos ya, nos están invitando con voces clamorosas:
 

- ¡Venga! ¡A no desfallecer! Que no sabéis la dicha que es vivir con Dios aquí en su gloria...


Cuando en la Iglesia celebramos las fiestas de los Santos y escuchamos sus ejemplos en la predicación, oímos voces celestiales. Todos ellos nos están proclamando que murieron a la tierra pero que están vivos en el Cielo. Nos aseguran que todo pasa también para nosotros, pero que nos están esperando como compañeros de su felicidad. Y esas voces no nos engañan. Las voces de los muertos son las más sinceras.
 


Nosotros les hablamos ahora a ellos, y les decimos:
 

- Muertos que hoy venís en los periódicos y en los telediarios..., muertos de los libros de Historia..., muertos todos que descansáis en los cementerios..., ¡qué alto que habláis y qué predicadores tan elocuentes que sois todos!...

Todo este modo de hablar nuestro suena un poco a teatro. Pero no es más que la escenificación de algo que sentimos muy dentro. Es la voz del alma inmortal. Es la exteriorización del anhelo más íntimo que nos empuja a encontrarnos con Dios, con ese Dios en cuyo seno ya están los hermanos que nos han precedido en la fe....



Mussolini. - Dollfuss, Canciller de Austria, asesinado por los nazis en 1934. - Hebr. 12, 24.

RADIO ARCOS 4 DE NOVIEMBRE 2011

RADIO ARCOS EMISORA MUNICIPAL, PROGRAMACIÓN PARA LA NOCHE HOY VIERNES   4  DE NOVIEMBRE  2011

A LAS 20:00 HORAS: INFORMATIVOS R.N. E.

DESDE LAS 20.30 HORAS.

ENTREVISTA DE MARÍA JOSÉ LOZANO A EL RESPONSABLE DEL BLOG “ENTORNO A JEREZ “

NOCHES DE CONCIERTO : ANTONIO VEGA ( 2003)

22.00 HORAS: CLÁSICOS EN LA NOCHE.

22.30 HORAS: LA CANCIÓN DE TU VIDA.

23.00 HORAS “NOSTALGIA BAJO LA LUNA “EL PODER DE LA PALABRA “

3ª PARTE    DE LA ENTREVISTA MÁS BELLA Y PERSONAL DE MANUEL AMAYA FLORES.

SIEMPRE BAJO LA LUNA: ANTONIO ORTIZ ORDOÑEZ.

HOMENAJE: A LAS MADRES.

SI FUERA: ESTEBAN GARCÍA MORILLA.

REFLEXIONES DIARIAS: TIBURONES.

GENTE DE ARCOS: PETRI MACÍAS CAÑAS 1998  
  
3 A 5 DE LA MADRUGADA: MADRUGADA EN LAS ONDAS. 


RADIO ARCOS, LA RADIO QUE SE ESCUCHA, 29 AÑOS EN TU VIDA.















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