FARMACIAS DE GUARDIA EN LA PROVINCIA DE CÁDÍZ

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CALENDARIO

domingo, 6 de noviembre de 2016

LA BELLEZA NATURAL DE ARCOS DE LA FRONTERA















ROMERÍA SANTÍSIMO CRISTO DEL ROMERAL ARCOS 2013



























RECUERDOS DE LOS PANDERETOS CEDIDA POR PACO VIRABÍ










RECITAL EN LA TERTULIA CULTURAL FLAMENCA ARCENSE DE ARCOS DE LA FRONTERA


BUENOS DÍAS DESDE ARCOS DE LA FRONTERA A TODO EL MUNDO

Los pasajeros en el bus observaban con simpatía a la atractiva joven con bastón blanco cuidadosamente tras cada paso. Ella pagó al conductor, y usando sus manos para sentir el puesto de la silla, caminó el pasillo y encontró el sitio que él le dijo estar vacío. Luego de estar sentada, puso su maletín en sus piernas y colocó su bastón contra sus piernas.
Había transcurrido un año desde que Susan, de treinta y cuatro años, quedó ciega. Debido a un mal diagnóstico médico, ella había quedado sin visión, y fue súbitamente conducida al mundo de la oscuridad, frustración, enojo.
Habiendo sido una vez una mujer ferozmente independiente, ahora Susan se sentía condenada por este terrible giro de fatalidad, de llegar a ser impotente, sujeta a la ayuda de quienes estaban a su alrededor.
"¿Cómo pudo pasarme esto a mí?" expresaba ella y su corazón denotaba un terrible enojo.
Pero no importaba cómo había llorado o suplicado, ella sabía la dolorosa realidad de que su visión jamás sería recuperada. Una nube de depresión calló sobre ella. Todo lo que ella tenía era su esposo Mark.
Mark era un oficial de la Fuerza Aérea, y amaba a Susan con todo su corazón. Al principio, cuando ella perdió la visión, él la observaba hundida en la desesperación y comenzó a ayudar a su esposa a ganar fuerzas y confianza.
Ella necesitaba llegar a ser independiente otra vez. Su trasfondo militar lo había entrenado bien para lidiar con situaciones delicadas, pero él sabía que ésta era la batalla más difícil que había enfrentado.
Finalmente, Susan se sintió preparada para volver a trabajar, pero cómo podría ella llegar a ese lugar?
Ella estaba acostumbrada a tomar el bus, pero ahora era muy dificultoso circular por al ciudad por ella misma.
Mark se ofreció a llevarla al trabajo todos los días, a pesar de que trabajaban en lugares distantes de la ciudad. Al principio, esto confortaba a Susan y llenaba la necesidad de Mark de proteger a su invidente esposa, quien se sentía muy insegura de superar este aspecto.
Pronto, sin embargo, Mark entendió que este método no estaba funcionando, era costoso y extenuante.
Susan iba a tener que empezar a tomar nuevamente el bus, se decía para sí. Pero sólo el pensar mencionarle esto a su esposa lo hacía temblar. Ella estaba todavía muy frágil, muy enojada. ¿Cómo reaccionaría?
Tal como Mark lo predijo, Susan se horrorizó con la idea de tomar el bus nuevamente. "¡Soy ciega!" respondió gritando. "Cómo se supone que voy a saber dónde estoy?" "Me siento como si me estuvieras abandonando". El corazón de Mark se rompió al oír estas palabras, pero sabía que tenía que hacerlo. El le prometió a Susan que cada mañana y tarde subiría al bus con ella, tanto tiempo como le tomara, hasta que ella lo lograra por sí misma. Y fue exactamente así como lo hizo.
Por dos semanas, Mark, con su uniforme militar, acompañó a Susan hacia y desde su trabajo cada día. El le enseñó cómo apoyarse en sus otros sentidos, especialmente en el del oído, para saber dónde estaba y cómo adaptarse a su nuevo entorno. El la ayudó a hacer amistad con el conductor del bus, quien podría observarla, y guardarle un puesto. El la hacía reír, aún en esos días no muy buenos.
Cada mañana, ellos hacían el recorrido juntos, y Mark regresaba camino atrás para ir a su oficina. A pesar de que esta rutina era aún mucho más costosa y extenuante, Mark sabía que sólo era asunto de tiempo para que Susan fuera capaz de tomar el bus por ella misma. El creía en ella, en la Susan que él estaba acostumbrado a tratar antes de que perdiera la vista, quien no temía ningún reto y quien nunca jamás renunciaba.
Finalmente, Susan decidió que ella estaba lista para probar viajar sola. El lunes en la mañana, antes de levantarse, ella colocó sus brazos alrededor de Mark, su compañero para tomar el bus temporalmente. su esposo, su mejor amigo. Sus ojos se llenaron de lágrimas de gratitud por su lealtad, su paciencia, su amor.
Ella le dijo adiós y, por primera vez, salieron por diferentes rutas.
Lunes, martes, miércoles, jueves.... Cada día fue perfecto para ella, y Susan nunca se había sentido mejor. ¡Lo estaba haciendo! Ella estaba haciéndolo todo sola.
El viernes en la mañana, Susan tomó el bus para ir trabajar como de costumbre. Cuando estaba pagando, e iba saliendo del bus, el conductor dijo: "Hombre, de seguro que la envidio". Susan no estaba segura si el conductor se refería o no a ella. Después de todo, quién en este mundo podría envidiar a una mujer ciega, quien luchaba por tomar fuerzas para continuar viviendo el año que acaba de transcurrir? Curiosa, ella le preguntó: "¿Por qué dice usted que me envidia? El respondió: "Debe sentirse muy bien ser cuidada y protegida como lo han hecho con usted."
Susan no tenía idea de lo que el conductor estaba hablando, y preguntó otra vez: "Qué quiere decir?"
El conductor respondió: Sabe usted, cada mañana de la semana pasada, un gentil caballero con uniforme militar ha estado esperando en la esquina vigilándola cuando usted baja del bus. Él se asegura que usted cruce la calle salva, y la observa hasta que usted entra al edificio donde trabaja. Entonces él le tira un beso, le da un pequeño saludo, y se va. Usted es una dama con suerte.
La felicidad inundó a Susan. A pesar de que ella físicamente no podía verle, ella siempre sentía la presencia de Mark. Ella era bendecida, tan bendecida, porque él le había dado un regalo más poderoso que la visión, un regalo que ella no necesitaba ver para creerlo. El regalo del amor que le pudo traer luz, donde existía oscuridad.
Que felicidad tan grande saber que tienes a alguien que te ama, y te cuida en todo momento.


LLUVIA EN LA CALLE MOLINO DE ARCOS AYER GRABADO POR PAQUI SÁNCHEZ RÍOS

Buenos días de Juan Antonio Tovar García

sábado, 5 de noviembre de 2016

LLUVIA FUERTE HOY EN ARCOS DE LA FRONTERA


CAMINO DE LAS NIEVES EN ARCOS DE LA FRONTERA ESTA MAÑANA

CORTE DE TRÁFICO CALLE VIRGEN DE LA MERCED


EN LA COLINA DE ARCOS DE LA FRONTERA


LLUVIAS EN ARCOS DE LA FRONTERA 5 DE NOVIEMBRE 2016













CONTENEDOR DE LLUVIA

Lluvia en ARCOS DE LA FRONTERA

2016-11-05 TORNADO EN ARCOS DE LA FRONTERA

TORNADO EN ARCOS DE LA FRONTERA








ARCOS DE LA FRONTERA EN DIRECTO EN UN DÍA DE LLUVIA

BUENOS DÍAS DESDE ARCOS DE LA FRONTERA A TODO EL MUNDO

El autor de este mensaje dice que cada persona sabe hacia dónde desea avanzar en la vida y con quién. Una decisión clave.
Habida cuenta de haber dado, ojalá, el paso descrito la semana pasada, del doloroso ataque a nuestra vanidad de aceptar que sólo poseemos, cuando mucho, el reflejo de una pequeña porción de la verdad; bueno sería que el siguiente paso lo demos en la sabia elección de nuestros compañeros de ruta. Podemos y debemos respetar las ideas ajenas, pero usted y yo sabemos con quiénes nos gustaría caminar hacia el futuro.
Quizá parezca demasiado infantil pensar que hay otros de quienes acompañarse. Quizá se me acuse como otras veces de ser un ridículo optimista. No faltará el que piense que es el discurso de un anacrónico guerrero "naive" sosteniendo la fuerza irremediable del amor y la esencia bondadosa de las personas. Pero en fin, eso soy y debo convivir con ello. Digo y repito mi pedacito de verdad: El mundo no está irremediablemente perdido.
Para probarlo contaré esta historia que sucedió hace pocos años.
En una escuela de niños especiales, que tenían que tenían en común padecer de síndrome de Down, se organizó en primavera una jornada de Olimpíadas. Todos participaban por lo menos en alguna competencia y varios de ellos en muchas. El fin de la tarde era en la pista central de la escuela donde se correría delante de padres e invitados la carrera de los cien metros llanos.
La carrera tenía diez corredores que tenían entre 8 y 12 años. El profesor de educación física los reunió y con buen criterio educativo les dijo:
-Jóvenes, a pesar de ser una carrera, lo importante es que cada uno de ustedes de lo mejor de sí. No es importante quién gane la carrera, lo que importa es que todos lleguen a la meta. ¿Comprendieron?
-Sí, señor -contestaron los niños y las niñas a coro.
Con un gran entusiasmo y ante el griterío de familiares, compañeros y maestros, los corredores se alinearon en la partida. Y tras el clásico ¿preparados?, ¿listos?, el profesor de gimnasia disparó una bala de fogueo. Los diez empezaron a correr y desde los primeros metros dos de ellos se separaron del resto. De repente la niña que corría en penúltimo lugar tropezó y cayó. El raspón en las rodillas fue menor que el susto, pero la niña lloraba por ambas cosas. El jovencito del último lugar se detuvo para auxiliarla, se arrodilló a su lado y le besó las rodillas lastimadas. El público se puso de pie, tranquilizándose al ver que nada grave había pasado. Sin embargo, todos los otros chicos giraron hacia atrás y al ver a sus compañeros volvieron sus pasos hacia atrás. Al juntarse consolaron a la jovencita que cambió su llanto en una risa cuando entre todos tomaron la decisión: el maestro les había dicho que lo importante no era quién llegara primero, así que entre todos alzaron a la compañera y la cargaron rompiendo la cinta de llegada todos a la vez.
El periódico local ponía en su nota del día siguiente, con toda precisión: "La emoción más intensa de las Olimpíadas especiales de ayer fue la carrera de los cien metros llanos. Si usted no estuvo pregunto a los asistentes: ¿Quién ganó? Le contestarán lo mismo: -En esa carrera ganamos todos."
Puede que sea intimidatorio darse cuenta de todo lo que tenemos que aprender todavía, pero tenemos algunas noticias alentadoras, también tenemos de quién aprender.

Autor Desconocido 

BUENOS DÍAS DE FRANCISCO BARREIROS Y SU HIJO DESDE MESÓN LA CORUÑA