miércoles, 5 de agosto de 2026
El origen de la Virgen de las Nieves Fray Ramón del Rosario, Lector y Comendador del Convento de Mercedarios Descalzos, escribía así en 1757: “El origen de la milagrosa imagen de Nuestra Señora de las Nieves se ignora, y sólo se conserva en esta ciudad por tradición antiquísima, que la dicha imagen fue hallada o aparecida en la restitución de esta ciudad a los cristianos por las invictas armas del Rey Don Alonso el Sabio, en un pocito como de cuatro varas de profundidad, en donde está una como capilla que tiene poco más de dos varas de alto y una y media de largo y cinco cuartas de latitud, sobre cuyo pozo se fundó la iglesia que aún se conserva y persevera en la misma forma, creyéndose que en la retirada de los cristianos éstos la ocultaron en dicho sitio, en donde la Divina Providencia la mantuvo por muchos años hasta que fue hallada, no sabemos si por revelación divina, o por misteriosa casualidad, ni en qué tiempo, aunque no pudo ser mucho despues que se restituyera esta ciudad a los cristianos, por no haber memoria fija, ni de su aparición ni de su hallazgo, lo que concluye su mucha antigüedad, como lo es la constante tradición de ésta. Verifícase fue en dicho sitio hallada o aparecida la dicha Señora, por los muchos milagros que ha obrado Dios con las aguas de dicho pocito, de las que han usado y usan los enfermos, consiguiendo su entera sanidad muchísimos. Esta iglesia está situada entre dos sierras: la una por el Vendaval, sobre la que está constituída la ciudad de Arcos de la Frontera, y la otra, al Norte que llaman el Cerro de la Horca; ambas sierras son altísimas y muy ásperas. Entre la Sierra de la Ciudad y el Convento, que viene a estar a la mediación de la cuesta, media un profundísimo arroyo, como un tajo, todo de peña por uno y otro lado, constando desde la planicie del convento hasta lo profundo, más de cincuenta varas, por el cual arroyo pasa el agua que desciende de la ciudad, y de la que viene de un barrio que llaman de San Francisco, que está cuasi al piso de dicho convento, y se recogen en el río Guadalete, que está contiguo a dicho arroyo. Por la espalda tiene la dicha iglesia otro arroyo de menor profundidad que media entre él y el Cerro de la Horca, el cual se junta con otro arroyo derramando con él sus aguas luego que acaba de rodear dicha iglesia y convento. En dicho sitio se mantuvo esta iglesia y su prodigiosa imagen de las Nieves, hasta el año 1639, en cuyo cinco de octubre fundaron los P.P. Mercedarios Descalzos, a quienes se les entregó dicha iglesia, imagen y sitio: en cuyo tiempo ampliaron dicha iglesia en cuanto a longitud y como hasta doce varas, teniendo toda hasta treinta varas, le echaron bóveda y media naranja, con cuyo peso y empuje se cuarteó uno y otro poco despues de hecho, perseverando así milagrosamente, hasta el año 1680 que habiendo experimentado un gran terremoto se sintió algo más, pero sin más reparo que la mano de Dios y de la Virgen de las Nieves, se mantuvo hasta el 1737 que se hizo a el lado del Evangelio una capilla cuasi tan alta como la misma iglesia. Y ésta le sirve de entibo a la capilla mayor y media naranja que estaba inclinada a dicho lado, y se ha conservado sin novedad, ni la hubo en el pasado espantoso terremoto de Todos los Santos de 1755; todo prodigio singular desta Santa Imagen”. El Convento de Nuestra Señora de las Nieves El 6 de octubre de 1639 llegaba a Arcos el Padre Fray Fernando de San José para fundar el Convento de Nuestra Señora de las Nieves, tomando posesión de una antiquísima ermita que, con el título de las Nieves, existía en el mismo lugar. Especial legado dejó a este Convento doña Beatriz de la Calle y Natera, mujer del regidor don Francisco Gil de Ledesma e hija de don Juan López Morcillo, el que se había hecho enterrar en la antigua Ermita de las Nieves y costeado el retablo mayor. El duque de Arcos se interesó tanto en la fundación que puede decirse que fue mayormente por su intención por la que se llevó a cabo. El 10 de agosto de 1649, motivado a la terrible epidemia de peste que diezmó a Andalucía, murió la fundadora doña Beatriz de la Calle y, cumpliendo su voluntad, se enterró en la cripta del altar mayor de esta iglesia. El 24 de febrero de 1737 el Cabildo Municipal acordaba nombrar a la Virgen de las Nieves Copatrona de la Ciudad, juntamente con la Virgen del Rosario que lo venía siendo por antigua tradición. El 1º de marzo de 1784, por estar ruinoso el Convento, los Mercedarios solicitaron del Rey Carlos III la cesión del antiguo edificio que habían ocupado los Padres Jesuitas, a lo que se opuso la Ciudad por entender que el inmueble nunca había pertenecido a los hijos de San Ignacio, sino a una fundación anterior que lo había señalado para escuelas que se continuaban impartiendo por seglares. El Rey no oyó las súplicas del Ayuntamiento y efectuó la cesión a favor de los frailes Mercedarios que tomaron posesión del edificio que, a partir de entonces, tomó el nombre ‘de las Nieves’. Durante los últimos años del XVIII y principios del XIX –ya trasladados los Mercedarios a la calle Boticas- las tres hermandades de Ánimas (Santa María, San Pedro y San Francisco) se daban cita en las noches de noviembre para conmemorar el mes de difuntos. Predicaba, generalmente, uno de los Padres Franciscanos y el cementerio era conocido por ‘las Nieves Vieja’. En 1803 tenía este Convento diecisiete sacerdotes, dos coristas, un lego y un criado. En cabildo de 30 de agosto de 1677 se decía: “Que respecto a la alcantarilla por donde se va al Convento de Nuestra Señora de las Nieves de Religiosos Descalzos de la Orden de la Merced, no tiene pretiles a los lados, con que el paso está muy peligroso y han sucedido algunas desgracias, y asimismo no lo tiene en los lados de la entrada y salida de dicha alcantarilla, por excusar los inconvenientes que han resultado y puedan resultar, acuerda se hagan pretiles de una y otra parte de dicha alcantarilla y a los lados de ella, de alto de media vara, porque no se impida a las cargas de hornija que pasan por ella para el gasto de los hornos de pan”. En cabildo de 11 de octubre de 1854 se acordó terraplanear y allanar el Camino de las Nieves ‘desde la calle Alameda a la primera alcantarilla’. Con motivo de las obras quedó enterrada la casa número diez que el Ayuntamiento pagó mediante expropiación. El 13 de febrero de 1870 se vió un escrito firmado por veintitrés vecinos de esta calle,’manifestando que consideraban excesivo el costo de los caños y madronas introducidos en la calle y reclaman los perjuicios causados por el desmonte para hacer la carretera’. En 27 de diciembre de 1907 se acordaba plantar árboles. El 11 de abril de 1913 se ordenó la tala de los árboles existentes en esta calle por dañar la cimentación de los edificios. El 25 de agosto de 1916 se cedió una parcela de terreno para construir a doña Inés Camacho Iglesias “...que tiene forma de trapecio, linda por el Norte con la citada calle Camino de las Nieves y por Sur con la Cuesta de Cantarranas, por Este con las concedidas a la solicitante y por Oeste con la entrada que conduce a la Cuesta de Cantarranas”. En cabildo de 24 de noviembre de 1967 se vió una petición de los vecinos solicitando el arreglo de esta calle, cuyos presupuestos para su realización se vieron en 14 de marzo de 1968. En 25 de junio de 1971 se proyecta la construcción de acerado, alcantarillado y distribución de aguas en esta calle y en 27 de julio de 1972 su pavimentación. Manuel Pérez Regordán
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)



