lunes 1 de agosto de 2011
CUANDO EL EGO REINA SOBRE LA RAZÓN
Cuando el ego reina sobre la razón
Los grandes pensadores de todos los tiempos así como las más brillantes ideas no siempre han encontrado las puertas abiertas, por el contrario, casi siempre han enfrentado una gran oposición. Oposición que a través de la historia ha tenido un sin fin de facetas dependiendo del grupo o persona que se sienten afectados en perder el estatus…
Más este mal no es exclusivo de expertos, hombres investidos de autoridad, jefes o gobernantes, de vez en cuando nos sucede a todos defendemos a morir mentiras, autoengaños, ideas y creencias falsas con tal de justificar acciones pasadas. Seria valido preguntarnos el porqué actuamos de esta forma, porque permitimos que nuestro ego reine sobre la razón y la verdad las respuestas son múltiples y sería interminable enumerarlas…
O será simple y sencillamente que personalizamos los acontecimientos, los resultados, las palabras, etc. Y al sentirnos amenazados nuestra mejor defensa es sentirnos dueños de la razón… ¿Qué piensa usted? Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana, y yo no estoy seguro del universo
Albert Einstein.Colaboración de Oxwell
Estados UnidosFÁBULA DE ESOPO
El joven y el escorpión
Un joven andaba cazando saltamontes. Ya había capturado un buen número cuando trató de tomar a un escorpión equivocadamente.
Y el escorpión, mostrándole su ponzoña le dijo:
- Si me hubieras tocado, me hubieras perdido, pero tú también a todos tus saltamontes.
Cuando hayas hecho un capital con tu trabajo, cuida de no perderlo por tratar de tomar lo que no debes.
EL POETA Y LA POESÍA SALVADOR RUEDA
La cigarra
Silencio; es la cigarra, la doctora,
la que enseñó a Virgilio la poesía
y dio a las viñas griegas su armonía
cual bordón inmortal de luz cantora.
Aun pasa con su lira triunfadora
ardiendo en entusiasmo y energía;
encerrado en sus élitros va el día,
escuchad su canción abrasadora.
Ser en la roja siesta enardecido,
es un ascua del sol hecha alarido
que a su propio calor fundirse quiere.
Quema al cantar su real naturaleza,
canta por el amor a la belleza,
canta a las almas, y cantando muere.
Silencio; es la cigarra, la doctora,
la que enseñó a Virgilio la poesía
y dio a las viñas griegas su armonía
cual bordón inmortal de luz cantora.
Aun pasa con su lira triunfadora
ardiendo en entusiasmo y energía;
encerrado en sus élitros va el día,
escuchad su canción abrasadora.
Ser en la roja siesta enardecido,
es un ascua del sol hecha alarido
que a su propio calor fundirse quiere.
Quema al cantar su real naturaleza,
canta por el amor a la belleza,
canta a las almas, y cantando muere.
NUEVO DÍA
Hoy, viajando en un autobús, vi una hermosa muchacha con cabello de oro, y expresión de alegría; envidié su hermosura.
Al bajarse, la vi cojear...tenía solo una pierna, y se apoyaba en su muleta, pero sonreía.
¡PERDÓNAME SEÑOR, CUANDO ME QUEJO. TENGO DOS PIERNAS, Y EL MUNDO ES MIO!
Fui después a comprar unos dulces. Me atendió un muchacho encantador. Hablé con él; parecía tan contento, que aunque se me hubiera hecho tarde, no me hubiera importado, ya que al salir, oí que decía: Gracias por charlar conmigo...es usted tan amable, es un placer hablar con gente como usted...ya ve, soy ciego...
!PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO VER, Y, EL MUNDO ES MIO!
Más tarde, caminando por la calle, vi a un pequeño de ojos azules que miraba jugar a otros niños, sin saber que hacer. Me acerqué y le pregunté: ¿Por qué no juegas con ellos? Siguió mirando hacia adelante sin decir una palabra: entonces comprendí que no escuchaba.
¡PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. YO PUEDO ESCUCHAR, Y, EL MUNDO ES MIO!
Tengo piernas para ir a donde quiero, ojos para ver los colores del atardecer...Oídos para escuchar las cosas que me dicen. ¡PERDÓNAME SEÑOR CUANDO ME QUEJO. LO TENGO TODO, Y, EL MUNDO ES MIO
A veces tenemos oídos y no oímos, ojos y no vemos.
MEDITACIÓN DIARIA
| Testigos luminosos del Maestro Gracias a ellos, sigue vivo el fermento bueno en el mundo, pervive la presencia de la gracia entre los hombres. Autor: P. Fernando Pascual LC | Fuente: Catholic.net |
| Los grupos, las sociedades, los pueblos, pueden corromperse y pueden regenerarse. La corrupción llega, en ocasiones, poco a poco, desde cosas pequeñas. Luego pasa a lo grande: matrimonios rotos, adolescentes descarriados, jóvenes sin ilusiones y esclavizados por las drogas, adultos prisioneros por la avaricia y por el afán desmedido de un bienestar insolidario. Hay pueblos y naciones que han dado las espaldas al Evangelio. Llegan a vivir una “apostasía silenciosa”, como recordaba el beato Juan Pablo II. Aceptan los criterios del mundo. Se someten al señor de las tinieblas y se alejan de la luz (cf. Ef 4,18). Por eso buscan la oscuridad, intentan que sus obras no queden al descubierto. Olvidan que nada puede esconderse a la mirada de Dios: “No se le ocultan sus iniquidades, todos sus pecados están ante el Señor” (Si 17,20). En la historia humana, sin embargo, hay personas y núcleos que resisten al contagio del mal. No lo hacen con un extraño deseo de distinguirse, de ser diferentes. Quieren, simplemente, conservar un tesoro inmenso, magnífico, que les llega de Dios y les lleva a Dios. Estas personas buscan ser auténticos creyentes. Leen y viven el Evangelio. Participan con fe profunda en la Eucaristía. Recurren al gran regalo de la misericordia en la confesión. Intentan, respetuosamente, tender la mano a quienes les piden razones de su esperanza. Prefieren sufrir por hacer el bien que por hacer el mal (cf. 1Pe 3,14-17). Perdonan, aman, ayudan incluso a sus enemigos. Son hombres y mujeres que brillan, porque reciben la luz de Cristo. Abandonaron un día las tinieblas y acogieron una vida que viene de lo alto. Son capaces de regenerar el mundo que les rodea. Sus nombres pueden quedan ocultos, incluso ridiculizados, en aquellos ambientes en los que domina el odio hacia lo que viene de Cristo. Pero esos nombres están escritos en el cielo (cf. Lc 10,20). Gracias a ellos, sigue vivo el fermento bueno en el mundo, pervive la presencia de la gracia entre los hombres. Dios ofrece, desde la vida de esos testigos, una señal de esperanza, sobre todo para quienes han sido atrapados por las fuerzas oscuras del mal. Para Él todo es posible. Desde Su Amor, y con ayuda de testigos luminosos del Maestro, hasta el más miserable puede dejar el pecado para introducirse en el mundo maravilloso de la gracia. |
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